El inicio del Plan de Empleo con más de quinientos cincuenta trabajadores destinados a distintas actividades dentro de los centros escolares requiere nuevamente de una reflexión por lo acertado de este cambio de filosofía en la asignación de los puestos de trabajo en estas políticas activas de empleo y que era una insistencia clara del equipo
de gobierno desde el inicio de la legislatura. Lo que sucede es que muchas veces la voluntad política demostrada tanto por el Ejecutivo presidido por Juan Vivas como por la misma Administración General del Estado es mucho más lenta que la realidad normativa que obliga a una serie de cambios legislativos que plasmen al final esa determinada voluntad política. En una ciudad como la nuestra con un abandono elevado de los estudios, con muchos jóvenes sin formación, volcar estos esfuerzos económicos extraordinarios en el sector educativo incluso ha llevado al aplauso en algún momento determinado de los partidos de la oposición. Todos confían en que este cambio de ciclo termine siendo también un éxito a la hora de la obtención de resultados. Estamos hablando de profesores, de técnicos superiores de Educación Infantil, de personal de mantenimiento o administrativo.
Además, incluso en esa colaboración que ha existido para el diseño de este plan entre los directores de los centros escolares y el Área de Empleo de la Ciudad Autónoma se ha logrado dar respuesta a las distintas peticiones de personal por parte de los colegios. Porque no todos han recibido el mismo número de trabajadores, ya que mientras algunos cuentan con un refuerzo de seis personas otros han contado desde la jornada de ayer con treinta trabajadores más de las distintas áreas antes mencionadas.





