Ciudadela de Pamplona
El concepto de ciudadela defensiva representa la culminación de la ingeniería, consideraba una respuesta directa a la revolución de la pólvora, cuando la altura de los castillos dejó de ser una protección para convertirse en un blanco fácil, la arquitectura tuvo que “hundirse” y ensancharse. El periodo comprendido entre los siglos XV y XVIII representa la mayor transformación en la historia de la guerra.
A principios del siglo XV, los castillos medievales con torres altas y muros delgados se volvieron obsoletos. Un solo cañón podía derribar una torre de 20 metros en pocas horas, disponiéndose bajar las torres y a ensanchar los muros. Las torres cuadradas (con ángulos muertos) se sustituyeron por torres redondas y bajas que desviaban mejor los proyectiles.
Italia fue la cuna de la nueva ingeniería. Artistas e ingenieros como Leonardo da Vinci o Michelangelo aplicaron la geometría pura a la defensa, apareciendo el baluarte pentagonal, que eliminaría los ángulos muertos.
Antes de poner la primera piedra, los ingenieros militares estudiaban el terreno, buscando una ubicación estratégica, un lugar que dominara la ciudad (para controlarla) pero que también cubriera los puntos de entrada de posibles invasores debiendo contar con suministro de agua, pozos o manantiales internos para resistir asedios largos y suelos rocosos para evitar que el enemigo excavara túneles (minas) por debajo de las murallas para volarlas con pólvora.
El Baluarte, fue la gran innovación. Las torres redondas desaparecieron para dar paso a salientes en forma de flecha (pentagonales) que permitían el fuego cruzado total, Así va apareciendo la Ciudadela, fortaleza independiente dentro de la ciudad, diseñadas con una simetría perfecta, teniendo ejemplos claros como las existentes en Jaca y Pamplona.
Su diseño resuelve dos problemas principales, elimina los ángulos muertos mediante el fuego de flanco, que permite hostigar a quien intente escalar la cortina lateral y su estructura pentagonal rellena de tierra absorbe eficazmente los impactos de artillería.
Se componía de las Caras, dos lados delanteros que forman la “punta” que mira en dirección al enemigo, diseñadas para desviar los proyectiles, los Flancos, lados laterales que conectan el baluarte con la muralla principal (cortina). Es la parte más importante, ya que desde aquí los defensores disparaban de lado (fuego de flanco) a los enemigos que intentaban asaltar la muralla vecina, la Gola, parte trasera del baluarte, por donde se entra desde el interior de la fortaleza, la Capital, la línea imaginaria que divide el baluarte en dos mitades simétricas desde la punta hasta la gola y de Cañoneras o Troneras, aberturas en el muro por donde asomaban las bocas de los cañones.
Su defensa, se basaba en el apoyo mutuo, si un grupo de enemigos atacaba el “Baluarte A”, los soldados situados en el “Baluarte B” (al lado) podían dispararles directamente por el flanco, esto suponía un fuego cruzado que hacía que el enemigo no pudiera protegerse.
Con el tiempo, los baluartes se hicieron más complejos desarrollándose un Baluarte Lleno, relleno de tierra compactada para absorber mejor los bombardeos, un Baluarte Vacío cuyo centro está a un nivel más bajo, dejando espacio para almacenes o cuarteles internos y un Baluarte de Orejones cuyos ángulos donde el flanco se une a la cara son redondeados (como una oreja), protegiendo aún más los cañones situados en el flanco.
Construir una Ciudadela no era solo albañilería; era una proeza de ingeniería geométrica y logística, la construcción empezaba “hacia abajo”, excavándose un foso profundo y la roca o tierra extraída se usaba para rellenar los muros. Por eso, las murallas de una ciudadela no son huecas, sino macizas. Se utilizaba la geometría radial, siendo el diseño más común el pentágono o hexágono estrellado, eliminándose los ángulos muertos, su diseño aseguraba que desde cada baluarte se pudiera ver y disparar a la base del baluarte vecino. Ningún atacante podía esconderse al pie de la muralla y disponiendo una simetría perfecta, cada lado debía medir lo mismo para que la defensa fuera equilibrada.
Disponía de un Foso que no siempre tenía agua; seco y muy profundo para dificultar el asalto, con un acceso por medio de un Puente Levadizo, punto débil que siempre estaba protegido por un cuerpo de guardia, con un Polvorín, con muros extremadamente gruesos y sin ventanas para guardar la pólvora de forma segura y con Caminos cubiertos, pasillos protegidos por muros donde los soldados podían moverse sin ser vistos por el enemigo.
Ante un ataque de la artillería, las murallas poseían tres capas, una Camisa o Muro exterior de piedra labrada con una inclinación (talud) para que las balas rebotaran hacia arriba o perdieran fuerza; un Terraplén relleno de tierra compactada, el cañón hace un agujero, pero la vibración no agrieta el resto de la estructura y un Muro interior que retenía la masa de tierra y albergaba los almacenes.
En el S. XVII, el ingeniero Sébastien Le Prestre, Marqués de Vauban, ingeniero de Luis XIV, llevó el sistema a su perfección técnica realizando una Defensa en Profundidad, en la que la fortificación dejó de ser un muro para convertirse en un sistema de capas externas diseñado para desgastar al enemigo antes de que viera la muralla principal que una vez acabada se añadían obstáculos para alejar al enemigo, como el Foso, solía ser seco y muy profundo. La tierra extraída se usaba para los terraplenes. Los Revellines, islas de piedra en forma triangular colocándose en el foso que protegían las puertas, las Contraguardias, pequeños muros delante de los baluartes y el Glacis, rampa suave de tierra que rodeaba la fortaleza. Se mantenía despejada de árboles o casas para que el enemigo tuviera que avanzar cuesta arriba, totalmente al descubierto bajo el fuego defensor.
La palabra Ciudadela proviene del italiano cittadella (“pequeña ciudad”), teniendo una función como refugio final siendo el último punto de resistencia si la ciudad era tomada.
Empleaba como mano de obra Canteros y albañiles para realización de la fachada exterior y edificios nobles; Peones y soldados, trabajando durante años para mover toneladas de tierra manualmente y se empleaba como materiales la Cal y Arena (Mortero), empleándose la cal hidráulica que se endurecía con el tiempo, haciendo la estructura casi monolítica y cuya construcción podía durar entre 20 y 50 años. A menudo, cuando se terminaba una sección, los métodos de artillería habían evolucionado y había que empezar a reformar la primera parte construida.
Disponía de un Patio de Armas, espacio central para el entrenamiento y formación, un Polvorín con un edificio con muros de varios metros y bóvedas reforzadas para que, en caso de impacto o accidente, la explosión fuera dirigida hacia arriba y no hacia los lados, los Aljibes y Cisternas, depósitos subterráneos vitales para el agua potable y Casernas (Cuarteles) como alojamientos para la tropa y establos para caballos.
Muchas ciudadelas (como la de Barcelona) se construyeron para vigilar a la propia población. Los cañones no solo apuntaban hacia fuera, sino también hacia las plazas de la ciudad para disuadir revueltas contra el Rey.
Destaca dentro de la arquitectura militar en España el Castillo de San Fernando (Figueras, Gerona). Es la fortaleza abaluartada más grande de Europa con una extensión de 32 hectáreas y un perímetro de 3,1 km, con una capacidad para alojar 6.000 soldados y 500 caballos haciéndose constar que bajo su patio de armas hay cuatro cisternas que albergan 9 millones de litros de agua, haciéndola autosuficiente. Fue el último refugio del Gobierno de la República en 1939.
Se construyó a partir de 1753, durante el reinado de Fernando VI, para defender la frontera con Francia tras el Tratado de los Pirineos, ya que las antiguas defensas de la zona habían quedado obsoletas o en territorio francés, diseñado por el ingeniero militar Juan Martín Cermeño, quien aplicó las teorías de Vauban llevándolas a su máxima expresión. Fue tan caro que se dice que el rey Fernando VI, al ver las facturas, pidió unos prismáticos diciendo: “Una obra tan costosa debería verse desde Madrid”.
El castillo dispone de un doble recinto amurallado, dotado con un primer cinturón de baluartes y un segundo recinto interior, cuenta con un Foso seco inmenso que rodea la fortaleza y una Caballerizas, edificio una arquitectura de arcos y bóvedas perfecta.
La Ciudadela de Jaca, también conocida como el Castillo de San Pedro, es una de las fortificaciones militares más espectaculares y mejor conservadas de España. Al igual que la de Pamplona, es una joya de la arquitectura militar del Renacimiento, manteniendo su planta pentagonal intacta.
Fue mandada construir por el rey Felipe II en 1592 cuyo objetivo era defender la frontera con Francia y controlar los pasos pirenaicos ante las guerras de religión que asolaban Europa.
Fue diseñada por el ingeniero italiano Tiburcio Spanocchi, una de las grandes figuras de la ingeniería militar de la época.
Durante la Guerra de la Independencia, fue tomada por las tropas de Napoleón en 1809 y recuperada por los españoles en 1814 tras un largo asedio.
Tiene una forma de estrella de cinco puntas perfecta, conservando sus cinco baluartes originales, San Pedro, Santa Orosia, San Francisco, España y Santa Bárbara, rodeado todo su perímetro por un foso., teniendo su acceso principal por medio de un puente levadizo.
La Ciudadela de Pamplona (o Castillo Nuevo) es una fortificación militar de estilo renacentista construida entre los siglos XVI y XVII. Considerada el mejor ejemplo de arquitectura militar del Renacimiento español, iniciándose su construcción en 1571 por orden del rey Felipe II para defender Pamplona de las incursiones francesas.
Fue diseñada por el ingeniero militar italiano Giacomo Palearo, apodado “El Fratín”, y el virrey Vespasiano Gonzaga, siendo su construcción inspirada en la ciudadela de Amberes, siguiendo los modelos italianos de la época. Originalmente tenía una planta en forma de pentágono regular con cinco baluartes en sus ángulos aunque en la actualidad solo se conservan tres baluartes íntegros (San Antón, Santa María y Santiago). Los otros dos fueron derribados a finales del siglo XIX (Real y la Victoria) para permitir el crecimiento de la ciudad. El conjunto está rodeado por fosos, revellines y contraguardias.
Hay otros ejemplos notables como la Ciudadela de Barcelona, construida tras 1714 para controlar la ciudad rebelde. Hoy es un parque, pero conserva el edificio del Parlamento de Cataluña (antiguo arsenal) y la Fortaleza de la Mola (Menorca), ejemplo de la defensa costera del siglo XIX frente a la amenaza británica.
A finales del siglo XIX, la tecnología militar avanzó más rápido que las murallas, empleando los cañones de ánima rayada que disparaban proyectiles que giraban sobre su propio eje, mucho más precisos y a mayor distancia.
Balas explosivas: La piedra ya no podía absorber el impacto de las nuevas bombas.
Como curiosidad, podemos indicar que la palabra bulevar (boulevard) proviene del neerlandés bolwerk (baluarte). Originalmente, eran los paseos arbolados que se construían sobre las antiguas murallas cuando estas eran derribadas.
La Real Federación de Fútbol de Ceuta (RFFCE) ha emitido un comunicado oficial tras la…
El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ha despejado este martes cualquier duda sobre su…
El Helipuerto de Ceuta continúa consolidando su crecimiento como una de las principales infraestructuras de…
Con la proximidad del Eid al-Adha 2026, la actividad en los cebaderos y la llegada…
El Colegio Oficial de Enfermería de Ceuta celebra este 12 de mayo el Día Internacional…
Las comunidades de propietarios de España, y también de Ceuta, cuentan desde hace meses con…