Llorar al ver este espectáculo tan precioso, es preparar el camino hacia el Señor. Dentro de un amor tan grande a nuestro querido Maestro, esa luz, ese faro que nunca se apaga y es nuestro guía para seguir ese camino. Nos costará mucho, pero es nuestro destino, llegar junto a Él, para estar juntos en la cena de nuestro Dios.
Tenemos que cantar, bailar y estar contentos, ya que nuestro actual guia está aquí en España, ayudando con su presencia, su sonrisa, ya que sabe que lo estamos haciendo bien, al cantar todos una canción llena de un ritmo, marcado por nuestra pasión hacia nuestro Dios.
Y sí, estamos contentos, estamos dentro de la dinámica de querer alabar a nuestro Dios, ya que Él solo es signo de Amor, de querernos como Él solo sabe querernos. Y así está escrito que debemos de querernos los unos a los otros.
No solo se quiere a la mujer que hemos elegido, ni a nuestros padres y familiares, sino a todos nuestros semejantes, ya que todos somos hermanos, hijos de un Dios único y verdadero.
Él nos quiere aunque seamos, o hayamos sido una oveja descarriada, ya que nos irá a buscar, nos curará de nuestras heridas, nos lavara, nos dará ropa nueva y nos dará de comer de su Cuerpo y Sangre.
Él lo da todo por nosotros, y hoy le hemos dado esa alegría, ese cantar, tan emocionante elevando nuestro querer hacia Él. Qué contentos estamos, cuánto te amamos, cuánto te deseamos, y nuestras lágrimas están ahí presentes, ya que hubiéramos querido estar allá para también cantar, dando nuestra alegría, nuestro corazón, por tu presencia en este Reino de España.
Gracias te damos, te bendecimos, te admiramos, gracias Señor por tu bondad infinita, tú claridad dentro de nuestra oscuridad, tus palabras dentro del silencio, y tus abrazos de bondad infinita para esos días delicados.
Toma mi corazón, tuyo solo es, tómalo mío no lo es, solo es tuyo, mi Dios único y verdadero.






