Sentado en el banco, observando los cuadros, van pasando los momentos, esos donde los suspiros, los alientos, convencen a mi cuerpo.
Es un mundo tan dispar, que estudiando llegas hasta la cima, y también puedes caer al suelo.
Hoy busco un nuevo movimiento que compense esa posición, y mañana será desolación.
¿Son las máquinas? ¿Son los tiempos de las nuevas tablas?
Y las partidas se engloban, se alimentan de las ganas, de estar allá en ese limbo de pensar para intentar ganar, y soplan los vientos, donde están las piezas en lugares que hemos decidido, y la mente desea pasar de aquello y nosotros luchamos por algo bueno para nuestros intereses.
Allá en las 64 casillas, las amistades entran en declive, y solo mis pensamientos se libran de estar escondidos detrás de esa muralla de peones, que alimentan nuestras ganas de ir al ataque, desarrollando nuestras piezas menores y buscando esa ruptura, para dar final a ese juego, donde la ciencia se convierte en arte, y nuestra inteligencia prende ese fuego hacia el Rey de nuestro enemigo hoy, compañero y amigo siempre, fuera de los tableros.
Después de la partida y de darle a mi contrincante la mano, recogí la planilla y me la puse en el bolsillo.
Estaba deseando llegar a casa y observar mis fallos, y mis aciertos.
Y fue cuando alguien me habló, era una inteligencia artificial y me puso varios interrogantes sobre la mesa:
¿Deseas analizar la partida tú solo?, ¿No sería mejor que yo lo hiciera?.
Para eso estamos las máquinas, para ayudar, sacar los entuertos fuera, lo antes posible y buscar soluciones.
Eso de analizar, buscar planes, y desarrollarlos ustedes, está anticuado.
Y mi vena romántica tomó la palabra, al decirme: “Hoy hay muchas cosas: módulos, asesores, clases de grandes maestros a través de las plataformas, pero antes éramos ratas de bibliotecas, nuestro laboratorio estaba en casa, buscando los tres pies al gato”.
El futuro y el presente está aquí, y nosotros en medio, pero con ganas de seguir adelante y buscar algo nuevo a nuestro juego tan adictivo como es el ajedrez.
Adelante muchachos y a dar todo lo que tenemos, ya que nuestro intelecto, y nuestro juego se lo merecen.






