Los pescaderos lanzan la voz de alarma. Cada vez hay más puestos cerrados y no encuentran apoyo para que la aduana comercial resulte beneficiosa para la entrada de este producto.
Un año atrás, era la propia Delegación del Gobierno la que se frotaba las manos ante esa entrada de pescado tan esperada.
Tanto es así, que se llegó a dar por hecho la reapertura constante de una vía para la recuperación de este producto que llegaría al mercado mucho más fresco, variado y a precios más reducidos.
No ha sido así. El sector se siente engañado ya que, mantiene, no se han hecho ni se hacen gestiones suficientes para que se rebajen las exigencias.
No pueden costear la compra de un vehículo como exige el vecino país, tampoco pagar tan elevadas tasas. Instan a la Delegación a negociar para que se busque alguna alternativa que les favorezca, no descargando la responsabilidad en unos empresarios que poco más pueden hacer.
Un sábado de enero, solo un par de puestos estaban abiertos. La imagen, además de inusual, es impropia para un espacio que siempre había cobrado vida y que intenta ser reflotado como punto comercial y de convivencia en Ceuta.
Son muchas familias las que viven de este oficio, familias que, además, miran por el propio ciudadano a la hora de ofrecerle un producto más variado, asequible y fresco.
Falta diálogo, de lo contrario el sector irá desapareciendo.






