El Centro Cultural Al Idrissi organiza un evento cultural para celebrar el Mawlid. Consiste en unos actos que se celebrarán el próximo día 10 a las 18:00 en el Teatro Auditorio del Revellín, donde habrá una función teatral y actuarán los grupos Anachid Al Idrissi y la Coral Azzohor. Además, actuará el artista invitado Ahmed Bakkali. La entrada a este evento, en el que colaboran la Fundación Premio Convivencia y la Consejería de Educación, Cultura y Mujer, es libre hasta llenar aforo.
Desde Al Idrissi dijeron a través de una nota de prensa que “gracias a nuestra gran diversidad cultural”, en un par de meses la ciudad autónoma celebra el Diwali hindú, el Janucá hebreo, la Navidad cristiana y el Mawlid musulmán.
“Todos los años, en el mes lunar de Rabî al-Áwwal, la Asociación Cultural Al Idrissi celebra la conmemoración del Mawlid, festejando, con el resto de la ciudad de Ceuta, el nacimiento de Sidnâ Muhammad, y este año se lo dedicamos al mensaje de convivencia que nos trasmitió”, informaron desde esta corporación.
Desde Al Idrissi explicaron que la conmemoración del Mawlid está estrechamente ligada al principio que rige todo lo que es bueno en la existencia de la vida de Muhammad. “La mención más antigua que se conserva de celebraciones públicas del ‘Mawlid’ se encuentra en la obra del historiador andalusí Ibn Yubáir el año (1145-1217)”, añadieron.
En Ceuta, la tradición del Mawlid llegó en el siglo XIII, en el año 1250, siendo el que instauró su implantación el cadí (gobernador) Abu-Abbas al-Azafi, quien fuera además el epónimo de los Banu-Azaf, dinastía local que regentó Ceuta durante setenta y cinco años.
“Desde este pequeño enclave, dicha festividad fue exportada al resto de los reinos que gobernaban la franja magrebí y andalusí. En la noche sagrada del Mawlid reina un deslumbrante espíritu festivo: todas las mezquitas se iluminan y las voces se alzan en el horizonte en un sonido solemne que hace vibrar el alma de los creyentes”, afirmaron, para añadir que “en este día bondadoso las mujeres preparan el cuscús y lo envían a las mezquitas como ‘sadaka’ (don)”.
Esta organización concluyó diciendo que después de intercambiar visitas entre la familia y los vecinos, los hombres se dirigen a las mezquitas para recitar versículos del Corán y del ‘madeh’ (poemas dedicados a elogiar al profeta) y las mujeres se reúnen en casa para iniciar unas veladas rituales y armónicas del ‘madeh y el dikr’ que duran hasta el amanecer evocando la grandeza del profeta y sus actos privilegiados.






