No sirven. Las explicaciones dadas hasta la fecha por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la visita conjunta girada a Ceuta suponen un insulto a la inteligencia de todos los ceutíes.
La pretendida escenificación de que todo ha terminado, con el respaldo en X del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha sido un azote a un pueblo que sufrió literalmente una invasión. La sufrió sin apoyos, pero además advertida por capítulos, porque en cada crónica previa sobre fronteras se estaba aventurando lo que finalmente ha sucedido.
Sánchez y Marlaska han pretendido imponer un discurso de respeto a Marruecos y de plena cooperación, negando haber tenido información previa de una alerta de riesgo en la frontera.
Lo ha dicho Marlaska: “No hay ningún informe de que una situación como la acontecida el día 30 se hubiera podido prever” por parte de los servicios de inteligencia.
La información existía y las advertencias fueron constantes
Lo dice, otra cosa es que lo crea y que sea verdad. Los servicios de Información sí sabían que la presión sobre la frontera iba a más y sí valoraron riesgos, además de informarlo.
Los guardias civiles lo habían advertido, estaban viendo una crisis de mayo emergente. Pero no solo eso, cada crónica periodística narrada antes de ese 30 de julio era clara sobre lo que sucedía y sus consecuencias.
La Marina Real de Marruecos cooperó en cada jornada previa al 30 de julio en la recogida de nadadores, pero en tierra hubo un auténtico descontrol, se permitió que los arenales estuvieran sin el blindaje debido y eso constituyó un claro efecto llamada.
Venían de todos lados y en Castillejos nadie hacía algo por evitarlo. Cada jornada era peor hasta el estallido en esa mañana de jueves cuando Ceuta comenzó a verse invadida por miles de marroquíes.

El papel de Marruecos y la falta de reacción
Marruecos no hizo absolutamente nada, ni cuando se advertía de la situación ni cuando explotó.
España niega haber estado informada de los riesgos, pero si es capaz de sostener esa afirmación debería ordenar de inmediato la dimisión de los principales responsables de Información al haberse registrado una quiebra gravísima en la seguridad de todo el país vía Ceuta. No lo hace porque esos argumentos políticos carecen de sentido.
Marruecos pudo parar esta auténtica tragedia. Lo hizo en septiembre cuando cerró la frontera y blindó el mar y la valla. Aquel movimiento gestado en Facebook había movilizado a miles de personas, ninguno entró.
Esa capacidad existe, pero desapareció sorprendiendo a Mohamed VI entregado a celebraciones mientras parte de su pueblo moría en el mar.
Una tragedia con decenas de víctimas
Casi cien personas han muerto aplastadas y ahogadas, algunas presentan lesiones gravísimas por las pisaduras de otros compatriotas. Familias al completo y bebés llegaron a Ceuta sin que nadie se lo impidiera.
Ver esto como algo normal es un sinsentido. Durante el 30 de julio, no hubo vigilancia en unos arenales ocupados por marroquíes llegados de todos lados.
La frontera quedó sin control y miles de personas llegaron sin problemas. Se extendió el bulo de los papeles, de la regularización inmediata… y de ahí el boca a boca. Cada vez más, todos en dirección a Ceuta porque decían que nadie impedía esa entrada. Niños que veían a los grandes correr hacia Ceuta y los emulaban presos de una sensación compartida.
¿Cuántos entraron? Nadie lo dirá como pasó en mayo, se ha pasado de 50.000 a reconocer ya 60.000, mientras que entidades sociales de Marruecos lo elevan a 100.000.
Una crisis que sigue abierta
El Gobierno de España ha pretendido vender que 24 horas después la crisis ya no existía, pero cualquier recorrido por Ceuta evidencia todo lo contrario.
Y la clave ya no es qué pasó en esa crónica basada en un auténtico despropósito, sino la blanda o mejor dicho nula reacción a nivel nacional que se tuvo para intervenir y para que Ceuta se sintiera protegida desde antes del 30 de julio cuando lo que estaba sucediendo no era normal, aunque hubiera quien intentaba decir que era la crónica de cualquier verano en Ceuta.
Los que han sido testigos de la presión de otros años sabían que esto era completamente diferente.
Un atentado contra la legalidad
Hay casi 100 muertos y un espigón en cuyo mar se cree que hay más. Cerrar este episodio, el más dramático en toda España, en 24 horas no solo resulta indecente sino que supone un atentado a la legalidad.
Esas personas murieron ahogadas y aplastadas, entraron por un espigón sin controles y ni tan siquiera se ha exigido una aclaración de estos hechos, reduciendo todo a las mafias.
Ceuta ha sufrido un colapso a costa de esos agujeros de una crisis entre España y Marruecos que la ha colocado en el disparadero mientras todo el equipo de Sánchez se permitió el lujo de no reaccionar ante la llamada de auxilio cursada durante días e incluso respaldada por su propio partido a nivel local.







En mayo del 2021, Marruecos ya se permitió evidenciar la vulnerabilidad de esta Ciudad.
Los caballas sufrimos la incompetencia de una frontera de chiste para el que viene de forma irregular y férrea para el ciudadano en situación legal.
Transcurridos 5 años desde el 2021 al 2026, me pregunto; ¿nadie del Gobierno (Secretarios, subsecretarios, asesores) se ha molestado/ocupado en estudiar las causas que propiciaron el desastre de aquel momento?. Bueno, y suponiendo que el índice de inteligencia de los que vivimos aquello y nos molestamos en estudiarlo fuese poquito, nos preguntamos ¿Qué medios se propusieron por parte de esos Secretarios, subsecretarios, asesores, para impedir que se repitiera? Si la respuesta es NADA/NINGUNO, menudos ineptos a los que les pagamos un sueldo todos los españoles
He discrepado con numerosos de sus artículos, señora Echarri. Pero en esta ocasión quiero decirle que coincido plenamente con usted. Enhorabuena por reflejar fielmente lo sucedido y expresar, a mi modo de ver, la indignación y sentimiento de abandono compartidos por los ceutíes. También por recordar a los migrantes fallecidos y usados como peones para las maquinaciones indecentes y criminales de un monarca déspota. Cada vez está más claro que el Gobierno de España no merece la confianza de su pueblo al que miente una vez tras otra de forma humillante y descarada.
Ahora es cuando tienen que actuar con más contundencia....estos últimos son los más conflictivos...hay que recogerlos uno por uno con furgonetas o camiones militares y entregarlos directamente a Marruecos.