Estas son palabras que a nadie le gusta escribir, pero tras tanto dolor han sido innumerables las muestras de apoyo, cariño, admiración y respeto recibidas, y de alguna manera debemos responder con un GRACIAS, tal como a él le hubiera gustado, como muestra de la educación y la bondad que siempre le caracterizaron, porque cuando algo se mama desde la cuna se mantiene hasta el final de nuestros días.
Gracias a sus amigos y compañeros de la Ciudad Autónoma por acompañarnos en todo momento y por valorar la figura de mi hermano en su empeño diario, trabajo que muchos recordaban con la misma frase: «Es que me ayudó mucho cuando lo necesité y, sobre todo, es que era muy buena persona».
Gracias a todos los servicios de emergencia, que hicieron todo lo posible y nos ayudaron en esos duros momentos, así como a la comunidad de vecinos, que no dudó en ofrecer los primeros auxilios.
Gracias a la familia, que no nos soltáis de la mano en ningún momento . A quienes os desplazasteis desde muy lejos para estar con nosotros y aportar vuestro apoyo, especialmente a los de Jaén (Martos), Girona y Salamanca, ciudad de nuestros abuelos en la que pasaste tus años universitarios. Todos ellos, a través de sus abrazos, concentraban el amor de tantos momentos vividos.
"Gracias a todos los que pudisteis estar en la misa, porque por donde miraba se encontraba reflejada toda la trayectoria vital de mi hermano"
Gracias a todos los que pudisteis estar en la misa, porque por donde miraba se encontraba reflejada toda la trayectoria vital de mi hermano: sus maestras del colegio, amigos de la infancia, vecinos de toda la vida y esa familia que no es de sangre, pero que uno elige.
Gracias a Ceuta, su ciudad, de la que era un enamorado de sus raíces, orgulloso siempre de ser caballa y nieto del “Batato”, quien supo impregnarle la humildad que tanto le caracterizaba.
Gracias a papá y mamá, por vuestra fuerza, por vuestra educación y por tanto amor como nos dais cada día, fruto del cual nacimos vuestros cinco soles. Nos ha tocado despedir a uno y, aunque en estos momentos tengáis el alma desgarrada, sabed que está en buenas manos y que su fe lo guio hacia un buen destino. A mis hermanos, por vuestra entereza y unión: nunca dejaremos de ser cinco.
Y, por último, gracias a Nieves por su fortaleza. No sabes cuánto amor se lleva, por hacer nuestra familia más grande y por regalarnos el mejor regalo de la vida: nuestra sobrina, en la que tu luz siempre estará reflejada en ella.
Gracias de todo corazón por las infinitas muestras de apoyo recibidas y que la fe nos guíe en cada momento de nuestra vida.






