El pasado día 23 de marzo, D. Francisco Olivencia, en su colaboración dominical en este periódico, escribió un artículo referente a mi persona y en concreto a mis reportajes fotográficos que publico en la página web www.eltiempo.es.
No tenía conocimiento del mismo, hasta ayer, en el que el azar y una charla con un compañero de trabajo, me desvelaba de su existencia. Lo primero que hice tras la conversación, fue buscar entre la prensa atrasada el diario El Faro de ese día, hasta lograr encontrarlo.
José Manuel, artista y caballa, ése era el título del artículo en cuestión. Comencé su lectura con curiosidad. Las primeras palabras me sorprendieron; a continuación me emocionaron y al finalizar me sentí orgulloso, muy orgulloso. A todos nos gusta que nos halaguen, que nos reconozcan el trabajo bien hecho, y esas cosas del ego de cada uno, pero que una persona que no te conoce de nada hable bien de ti, extraordinariamente bien de ti, es para sentirse más que satisfecho.
Siempre me ha gustado la fotografía, pero como un hobby ocasional. Hace cosa de dos años, inicié tímidamente mis primeras publicaciones en la página web citada. Al principio recibía unos pocos comentarios de los internautas, pero conforme iba aprendiendo y perfeccionando mi estilo, vi que cada vez era más aceptado y reconocido mi humilde trabajo a nivel nacional. Sin duda los análisis y críticas de otros compañeros del foro, me sirvieron en mi humilde formación como fotógrafo.
Lo que en un principio surgió con la idea de enseñar simplemente “mis fotografías”, con el paso de los meses se convirtió en enseñar mi ciudad, en mostrar la belleza con mayúscula de Ceuta, sus maravillosos paisajes, sus bellos rincones, sus playas, sus acantilados, etcétera. No me valía una imagen de la Mujer Muerta, o de las Murallas Reales, o de la Catedral, ¡no! Quería una visión diferente, algo original, de ahí surgieron los “reflejos”, “El rey de los reflejos”, como destaca D. Francisco. Y a partir de ahí, y aunque este mal que lo diga, recibir a cada reportaje publicado, el respeto y admiración de muchos internautas de la página, hacia mi trabajo y hacia la bellísima imagen que proyectaba de la ciudad. Una Ceuta totalmente desconocida, y a la vez atractiva, para muchísimas personas que están al otro lado del Estrecho.
“Artista y caballa”, palabras que desde hoy, llevaré siempre en mis pensamientos y en mi corazón. La jefa, mis hijas, Paty y un humilde servidor le quedamos eternamente agradecidos por sus maravillosas palabras. “Artista y caballa”, cada vez que las repito en mi mente me emociono, lo de artista creo que excesivo, pero lo de caballa me llega al alma y al corazón. A pesar de que nací en la hermana Melilla, allá por el año 1958, mis padres me trajeron a Ceuta con tan solo dos meses de edad, considerándome caballa de adopción y de nacimiento.
Tiene mi aprecio, mi cariño y mi amistad.
Muchas gracias, don Francisco Olivencia.






