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Así hay que afrontar las fobias y miedos tras la pandemia

Blanca Bueno Murillo es psicóloga y ahora está analizando las posibles secuelas emocionales y fobias sociales que dejarán huella en los adultos tras la pandemia

Salir a la calle, usar nuestras propias manos sin el uso de guantes o acudir a un restaurante o lugares donde se aglomera un cierto número de personas pueden convertirse en actos rutinarios difíciles de llevar a cabo para mucha gente.

Si el cansancio mental, el agotamiento, o la llamada fatiga pandémica era hasta hace unos meses el principal motivo de consulta en el ámbito de la salud mental; desde el fin del estado de alarma, esa angustia, desesperanza y ansiedad por tener las libertades cortadas ha dado paso a otra muy diferente: el miedo a la postpandemia, también en Ceuta.

La pandemia, el estado de alarma, el miedo colectivo al contagio, las normas sociales que se han impuesto de manera generalizada durante algo más de un año ha sido la excusa perfecta para miles de personas que sufren de algún tipo de fobia.

El miedo a sentirse indefenso y desprotegido ante determinadas situaciones, “sobre todo tras el COVID-19”, es un ejemplo de las nuevas patologías que cada día son más frecuentes en las consultas. El confinamiento ha sido además un caldo de cultivo excepcional para la aparición de nuevos miedos, pero también ahora la incertidumbre acerca de la vacunación o sobre la posibilidad de eliminar la mascarilla de nuestras vidas en los próximos meses.

Últimamente se está hablando mucho de cómo iremos normalizando nuestra vida tras la vacunación. Desde un principio se ha tenido la esperanza puesta en que podríamos hacer vida normal, pero realmente no sabemos si esto será así ni cómo reaccionaremos cada uno.

Blanca Bueno Murillo, experta en terapia de grupo: "Lo profundo de esa huella dependerá de los recursos que tenga cada uno para afrontar sus miedos”

“Por ejemplo, si preguntamos a la población qué opina respecto a quitar la obligatoriedad de llevar la mascarilla podemos encontrarnos opiniones enfrentadas. Todos estamos hartos y cansados de la mascarilla, pero frente a una parte que dice que en cuanto se pueda se la quitará, encontramos a otra parte de la población que prefiere mantenerla durante un tiempo. Esto ocurre porque pese al hartazgo generalizado hay todavía un miedo detrás, un miedo al contagio, a retroceder, a que se vuelvan a endurecer las medidas... Por eso estas personas prefieren mantenerse cautos durante un tiempo para que la vuelta a la normalidad sea precisamente eso, normal”, explica la psicóloga Blanca Bueno Murillo.

Ese miedo “va a permanecer en menor o mayor medida en muchas personas”. No sólo relacionado con la mascarilla sino con el resto de medidas de seguridad.

“Durante un tiempo puede costar volver a relacionarse con los demás como lo hacíamos antes. Puede haber mucha gente con miedo a las aglomeraciones, a estar en sitios cerrados con más personas, a tocar cosas en la calle sin desinfectarse continuamente... En cierto modo hemos cambiado nuestras costumbres y de alguna manera los cambios seguirán estando ahí. Probablemente hayamos aumentado nuestra higiene de manos y seamos más conscientes de qué cosas hacer para evitar los virus”, continuaba.

Los casos más comunes: miedo al contagio, a la propia enfermedad, agorafobia y fobia social

A pesar de esos miedos, poco a poco los ciudadanos irán normalizando la situación y quitándose cada una de las preocupaciones relacionadas con el virus. “Aunque puede haber personas que a pesar de esta vuelta a la normalidad sigan reticentes a ir adaptándose y se queden encerrados en casa, con poca vida social, con múltiples miedos... Si esto ocurre habrá que pedir ayuda porque afortunadamente lo esperable es que poco a poco esos miedos desaparezcan”.

Para Blanca Bueno es cierto que la velocidad de adaptación dependerá mucho de cada persona ya que “unos tardarán más que otros”. “También es importante en este sentido que seamos empáticos y no juzguemos a los que tienen un ritmo distinto al nuestro e intentemos ayudarles proponiendo planes intermedios que validen tanto la experiencia del que apenas tiene miedo como la del que se intenta adaptar inquieto ante la nueva situación”.

Como a lo largo de toda la pandemia, las diferentes opiniones y formas de afrontar la situación de cada uno pueden provocar “conflictos entre ambos extremos”. “Por eso hablaba sobre la empatía. Dejar a un lado los juicios y las críticas e intentar entender la situación de cada uno”.

Pero, ¿cómo afrontar estos miedos? “Como en la mayoría de los miedos, la clave está en irse exponiendo progresivamente. Si ahora mismo apenas sales de casa va a ser complicado que el día que salgas te vayas de fiesta y te juntes con 200 personas más. Pero si el primer día que sales te das un paseo de 10 minutos, el segundo te das un paseo más largo, el tercero te das un paseo acompañado de otra persona, el cuarto te sientas en una terraza...así es mucho más fácil la adaptación”.

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