Que un niño o un adolescente sufra Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ya es una carga muy pesada para alguien que está empezando a vivir, pero si para colmo de males en la ciudad donde vive, estudia y se desarrolla no se siente apoyado, sino por el contrario discriminado, la situación se torna aún más difícil.
Lamentablemente esta es la situación que describen los afectados en Ceuta, quienes un año más se reunieron en las Murallas Reales para conmemorar el Día del TDAH en España. Pero ha sido una ocasión agridulce porque nuevamente es poco lo que pueden celebrar y mucho lo que les queda por lograr.
En la voz del pequeño Yassin Afia, rodeado del color naranja, ha quedado en evidencia que las reivindicaciones de este grupo siguen siendo las mismas, porque sienten que no ha habido mayores avances en algo tan indispensable como un protocolo o guía de procedimiento para la atención en el sistema sanitario, educativo y social.
Que no cuenten con eso los coloca en una posición de vulnerabilidad en la que no quieren y no deberían estar. Lo que piden es lo justo y es que los atiendan correctamente en todos los ámbitos, tomando en cuenta que sufren de un trastorno crónico, algo con lo que tienen que aprender a vivir y mientras más herramientas tengan a su alrededor para facilitar su día a día, mejores serán los resultados.
Los afectados por TDAH quieren dejar de sentirse invisibles y comenzar a vivir en igualdad de condiciones.






