En una semana de anuncios en torno al Instituto Armado en Ceuta, el Ministerio del Interior y la Dirección General de la Guardia Civil (DGGC) han puesto en marcha un plan para dotar de unidades móviles, denominadas "telefurgos", a las zonas rurales con menor densidad de población.
La iniciativa, que cuenta con una inversión cercana a los 500.000 euros, según los datos que baraja la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC), busca que estas furgonetas equipadas hagan las veces "de cuarteles" en los municipios de la denominada 'España vaciada'.
Sin embargo, la medida ha sido recibida con duras críticas por parte de la AEGC. La asociación profesional denuncia que este despliegue es un intento de "engañar" a la ciudadanía con una falsa sensación de seguridad, comparando la iniciativa con los "guardias civiles de cartón" que, recuerda, se utilizaron en el pasado para vigilar carreteras.
Según la organización, el verdadero problema reside en la grave falta de personal en una institución que es responsable del 80% del territorio nacional.
Desde la AEGC señalan que muchos de los puestos actuales sobreviven con apenas 2 o 3 guardias civiles, una cifra que impide ofrecer un servicio mínimamente eficiente y seguro.
Temen que, lejos de mejorar la situación, las "telefurgos" supongan un incremento de funciones para unos guardias que declaran que ya se ven sobrepasados para cubrir los turnos de patrulla habituales.
“No entendemos qué se pretende mejorar con esta medida si no viene dotada de más efectivos”, lamentan desde la asociación, calificando la idea de “excéntrica”.
El proyecto comenzará a implementarse, en una primera fase, en la comunidad de Castilla y León. Es precisamente en esta región donde la AEGC detecta un mayor riesgo de lo que denominan un "cierre encubierto" de los cuarteles locales.
La preocupación se centra en aquellas plantillas que cuentan con menos de cuatro efectivos, una situación muy común en comandancias de provincias como León, Palencia, Segovia, Ávila o Valladolid.
En estos municipios, donde ya es habitual pasar días sin ver una patrulla, la asociación teme que la llegada de las oficinas móviles sea la antesala de la desaparición definitiva de los puestos físicos.
La asociación ha trazado un paralelismo entre esta estrategia y la seguida por el sector financiero en los últimos años. Denuncian que la Guardia Civil está siguiendo los pasos de la banca: “Con el cierre de oficinas físicas y cajeros, a nosotros nos cierran los puestos pero sin reforzar otras plantillas”.
Con esta denuncia, la AEGC pone el foco en la necesidad de aumentar el número de guardias civiles reales sobre el terreno en lugar de invertir en soluciones tecnológicas o móviles que, a su juicio, no resuelven la desprotección de los ciudadanos en el entorno rural.
Para esta asociación, en Interior se ha instalado "el ingenioso hidalgo Don Marlaska".
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Este Marlaska es un ruina, todo lo que toca, lo quema, a ver si se va ya a......dar un paseito