Ha pasado lo que se temía, lo que se esperaba. La Consejería de Sanidad ha comunicado la aparición de varios brotes de coronavirus vinculados a eventos familiares y sociales de estos días. No nos ha descubierto nada nuevo, se dijo por activa y por pasiva las medidas que debían adoptarse, pero parte de la sociedad sigue haciendo lo que considera, aunque eso que considera esté mal. Los casos van aumentando por goteo, la situación es delicada y se avecina un Fin de Año en el que se debe tener toda la precaución debida. Si no queremos que se aproxime una tercera ola peor de la que ya conocemos, habrá que seguir los consejos por cuidarnos a nosotros mismos y a los demás. Es grave que habiéndose insistido en lo que podía pasar se haya optado por incurrir en comportamientos que atentan contra la salud pública, lo que ha dado pie a la aparición de brotes, de nuevos focos de riesgo y de situaciones adversas que pueden dar pie a picos. Ese no es el camino, no es la manera acertada de salir de una situación complicada, de una situación que se ha llevado a demasiada gente apreciada y querida, que ha destrozado a muchas familias. Por mucha vacuna que tengamos, si siguen repitiéndose los contagios no llegaremos a tiempo de parar una nueva sangría, una nueva situación adversa, una nueva situación dramática para una ciudad como Ceuta que ha vivido una época para olvidar, una época de auténtica pesadilla, de demasiados muertes y dramas. Sanidad advierte, pero nosotros debemos ser responsables por el bien común. Es un deber.






