El Teatro Cervantes pronto dirá adiós a Ceuta. Una prueba de ello es el derrumbe que sufre en sus laterales. Poco a poco, el centro cultural que se construyó hace poco más de un siglo, dará vida a otro edificio completamente distinto.
A pesar de contar con una larga historia y de ser una de las salas emblemáticas de la ciudad, no ha podido huir de su punto y final. El inmueble no está registrado dentro de la lista de bienes protegidos, según los documentos del Plan General de Ordenación Urbana. Solo hay uno de la calle Padilla que sí figura dentro de este grupo, en concreto, la residencia del General segundo jefe.
Conocido como el antiguo Palacio del General, sí seguirá en pie a diferencia del escenario que dio vida a numerosos espectáculos. La primera vez que abrió sus puertas fue en el 1915.
A horas de convertirse en otro bloque más, es preciso recordar qué fue en antaño aquel lugar. Ahora, el Autoritario del Revellín, lo mira desde la poca distancia que los separa. Acoge todas las obras de teatro que y actuaciones que pasan por la ciudad como lo hizo el ‘Cervantes’ en su día.
Su diseño fue, en su momento, todo un salto a la modernidad. Santiago Sanguinetti, primer arquitecto municipal, fue el encargado de darle forma. No fue el único cine que emergió de sus ideas. El ‘Cinema Hadú’ y el ‘Apolo’ también fueron fruto de su ingenio.
El recinto contaba en su interior con 500 butacas tapizadas en un granate terciopelo. Quienes preferían no estar en el patio tenían la opción de sentarse en uno de los catorce palcos disponibles, con cuatro huecos cada uno.
Enmarcado en el estilo neorrenacentista, tras su fachada se escondía un epicentro de bullicio y diversión. Antes de perder su función principal como teatro, tuvo la suerte de conocer a compañías escénicas de la época. Pasaron por el las de Margarita Sirgu, Irene López, Borrás, Hortas, Rambal, Morano, Ricardo Calvo, Vico, Paco Martínez Soria, Társila o Criado entre otras.
Cuando faltaron las nacionales, los ceutíes supieron arreglársela y continuar con su agenda de ocio. Si no llegaban desde la Península, actuaban las agrupaciones locales ‘La Farándula’ y ‘El Liceo Español’.
La música también tuvo su propio lugar dentro del ‘Cervantes’. La ópera y la zarzuela también viajaron hasta Ceuta. Voces como la de Marcos Redondo, Fleta o Sagi Barba fueron algunos de los protagonistas de las actuaciones que ocuparon los carteles de anuncio.
El folclore fue otra de las ramas que se desarrollaron en las tablas del teatro. A pesar de que este teatro no estaba especializado en esta clase de actuaciones, sí que acogió entre sus paredes a figuras destacadas del género. Algunos ejemplos son Marchena, El Sevillano, Lola Flores, Manolo Caracol, Angelillo o Estrella Castro.
Los ceutíes no solo disfrutaron de los artistas que desembarcaban en la ciudad venidos desde distintos puntos del territorio nacional. Ellos también coparon los escenarios a través de expresiones populares como los bailes de Carnaval o los pregones de Semana Santa.
Lo hizo a partir de 1947 y continuó con ello hasta el día de su cierre. No fueron los únicos eventos de la sociedad caballa de los que fue testigo. Fue el sitio en el que en 1934 se presentó el himno de Ceuta e incluso sirvió de circo.
Albergó también sorteos de la Caja de Ahorros, mítines, festivales benéficos y conciertos. Toda una amalgama de recuerdos que aún permanece en las memorias de algunos vecinos. Partes de su vida que ahora se borrarán entre los escombros de la obra.
Antes de caer en el olvido y ser transformado en una cafetería, su último tramo en pie como teatro fue un espacio cinematográfico. El ‘Cervantes’ se adaptó a los tiempos y nunca se quiso quedar atrás.
Es por ello por lo que, para ofrecer las mejores imágenes, se instaló el sistema de cinemascope en 1956. Dicha tecnología trajo consigo una pantalla de doce por cinco metros y un sonido de alta fidelidad. Más tarde, llegó el estéreo y otras reformas técnicas.
Lo que fue un avance también se convirtió en un talón de Aquiles. Hizo que fuera difícil montar y desmontar todo el engranaje necesario para ofrecer películas, lo que socavó a las representaciones teatrales. Aquellos años los ceutíes conocían títulos como ‘El último Cuplé’, ‘La Violetera’, ‘Sisí’, ‘El puente sobre el río Kway’ o ‘20.000 leguas de viaje submarino’.
Sin embargo, el mismo progreso que lo llevó a su época de esplendor, lo relegó a un segundo plano. Al igual que el entrañable 'Cinema Paradiso', el 'Cervantes' también echó el cerrojo a la espera de ser algo más que cemento y material de construcción.
Si el arquitecto fue imprescindible para que el teatro fuese una realidad tangible, también lo era el empresario que permitía dotarlo de vida. Su nombre está ligado al de Antonio Delgado, que fue su propietario un largo periodo de su existencia.
Catalogado como uno de los pioneros de la cinematografía nacional, era dueño del llamado ‘Circuito Cervantes’, un itinerario que aglutinó varios cines de la ciudad. Tenía pensado levantar otro igual, pero se quedó en una idea al morir en 1965.
Al igual que era titular de muchos centros culturales locales, lo era del ‘Teatro Rey’. Se volcó en el mundo del espectáculo, lo que lo llevó a implementar las modificaciones que fueran necesarias para estar a la vanguardia.
Él fue el que impulsó la sala del norte de África, conocida como el ‘Terramar’, que fue inaugurada el 10 de octubre de 1964. Contaba con 2.380 butacas. Sin embargo, su destino fue desaparecer como otros tantos lo hicieron. El teatro ‘Cervantes’, finalmente, se unirá a ese pasado que ha esfumado en el tiempo.
Ceuta esconde una gran historia, y aunque el paso del tiempo es compañero del olvido,…
La Autoridad Portuaria de Ceuta (APC) ha dado un paso adelante en su compromiso con…
De nuevo la misma actuación, o casi. La draga regresa al foso en ese intento…
Después de soportar el Desastre de Annual que costó miles de bajas, con el Expediente…
La situación en las colonias felinas del Príncipe, Arcos Quebrados... es insostenible. Más de 250…
Hoy, Día Internacional del Patrimonio, cumplimos veinticinco años. Aún recuerdo el día en el que…