Todos los ojos estaban puestos en ‘El Clásico’ este pasado domingo. En cambio, en la provincia de Cádiz se vivía el de las columnas de Heracles. Cádiz y Ceuta se medían en un duelo de extrema hermandad y extrema necesidad. Unos con su entrenador nuevo, otros con el de toda la vida. Ambos añorando puntos.
Hasta seis cambios hizo Romero en el once buscando un golpe de efecto en sus jugadores en un partido que tuvo como protagonista un desplazamiento masivo por parte de los caballas. Mucho fútbol y mucho Ceuta en la casa amarilla.
Comienza el choque
El partido comenzó con duelos por alto y por bajo, con presiones altas y repliegues instantáneos. Ambos equipos querían el balón y ser protagonistas; por el fútbol pasaba el triunfo como por la tarde pasaba el temor a seguir sin puntuar.
Los de Borja querían hacerse fuertes buscando las espaldas de sus delanteros. Los de Romero confiaban en los giros de Marino, buscando la mar y no la tierra; navegar con buen juego.
La primera clamorosa fue del Ceuta. Cédric rompió a Ibon, explosividad musculosa, y se la dio a Meléndez que remató pegado al palo, pero la detuvo Ezkieta. El rechace lo cogió Cedric y se la dio a Kuki, que remató pero la salvó con su cuerpo Manu Férnandez. Disparos que crearon dos paros cardíacos en el Heracles del escudo amarillo. El tercer rechace lo remató Kuki pero pilló las de Villadiego.
Carlos Redruello ‘Redru’ mandó un balón envenado que fue como una flecha a la vena del venado. Esta vez fue Sevikyan, el armenio, quien remató de aquella manera mandándola fuera.
Susto con Capa
Capa y Bodiger, con falta de química y comunicación, tuvieron un choque. El francés metió el pie y catalán la cabeza. Choque fortuito, balón para el Cádiz y ocasión: Ibón la envió fuera.
Pero las preocupaciones estaban con el ‘4’ caballa. Silencio porque el catalán se llevó un souvenir en la frente, los tacos del francés en la frente, haciendo sangrar la testa del caballa. Urgencias. Apósitos, prendas nuevas y sustos. Se cambió hasta las calzonas, el blanco caballa debería quedar impoluto. Quedó en nada, pero no se podrá decir que Capa no se capa el alma por el Ceuta.
El bloque caballa estaba siendo conservador porque había una templanza que conservar, el Cádiz estaba robando y saliendo a toda velocidad, un fútbol carterista, escuela ‘pickpocket’; y por ello, la agilidad exigente podría desgastar en demasiado a los de Romero. Se priorizaba la tranquilidad en el JOP Financial, Nuevo Mirandilla o Ramón de Carranza, como uno quiera.
El Ceuta estaba teniendo buenos minutos. Tenían presencia y a través del juego atrevido de Sevikyan generaban córneres que hacían dos cosas: la primera, aumentar la confianza en su juego del Ceuta; la segunda, la banda sonora de viento en el Carranza, la afición amarilla pitaba a su equipo, que se veía inferior por momentos y eso podía incurrir en nervios.
Se sentía cómodo el equipo caballa, su gente lo elevaba y, los locales, confiaban en su guardameta para que o bien desviara o bien atajara todos los centros de Kuki, Marino & Co.
Gol del Ceuta al borde del descanso
Meléndez la iba a tener en la frontal e iba a canjear una oportunidad para premio. La bombeó y dio en la mano de Manu Fernández. Penalti para el Ceuta, este si.
Iba a pegarle un ex de los amarillos: Yann Bodiger. El galo encaró, sabiendo que lo caro en esta liga es el gol. Miró a Ezkieta sabiendo que solo el abismo te devuelve la mirada. Pisó, pocos pasos para el balón. Baile lento: uno, dos, tres, foxtrot. Remate suave el centro sin complicaciones: gol y el Ceuta por delante. Pidió perdón el francés a su antigua afición y celebró con sus compañeros.
Tras varios partidos de ausencia por decisión técnica, Bodiger volvía, además para hacer algo que solo ha hecho una vez en toda su carrera como caballa: marcar. Su segundo gol como blanquinegro llegaba para dar respiro y alegrías a un equipo muy necesitado de ellas.
Partido al descanso en la Tacita de Plata. Los de Romero mandaban por 0-1.
Segunda parte
Comenzó la segunda parte con un Cádiz que salió con el cuchillo entre los dientes. Iban a por todas los amarillos y la tarea caballa iba a estar primero en aguantar, la segunda en hallar huecos.
Un fallo de Lapeña dio a la ocasión más clara del Cádiz por el momento. Izeta aguantó, se giró y se la dio a Antoñito Cordero que le dio suave, con cuidado, y la alojó en el palo.
Empató el Cádiz
Esta vez si iba a hallar gol el rival. Los locales empezaron a dar martillazos y en uno iban a doblar el madero del Ceuta. Otra vez Cordero atacó, que él se creó por banda un espacio muy aprovechable. Vio a Ibón en la otra esquina. Puso un gran balón que remató el vasco y acabó dentro. Lapeña intentó desviarla, pero de nada sirvió, entró llorando.
El Cádiz iba a generar mucho peligro esta vez, pero el buen ojo del linier iba a aliviar los nervios. Álvaro García Pascual iba a cuajar desmarques peligrosos que iban a ser fuera de juego. El primero fue detenido por Pedro, el segundo fue gol. Por suerte, la frente, así leen de justito, la frente del ‘9’ cadista estaba en posición antirreglamentaria.
El Ceuta, por su lado, iba a tener dos disparos importantes. Cedric buscó el palo largo, rozándolo. Redru, por su lado, lo intentó a la escuadra, pero detuvo Ezkieta.
Hizo cambios Romero. Se fue Sevikyan y entró Carlos Hernández. Necesitaba el Ceuta solidez atrás.
El Cádiz se adelanta
Pero esa solidez para el Ceuta estaba lejos de llegar. Un balón largo de Beñat de Jesús para Izeta iba a provocar un descalabro. Capa se comió un bote, luego y recorte y soltó la pierna. Penalti fatal con una ejecución letal: Antoñito engañó a pedro y obligaba al Ceuta a encomendarse a San Antonio, San Daniel o San Judas Tadeo.
Triple cambio para el Ceuta, hombres de ataque. Capa, Cedric y Bodiger (se iba aplaudido por su antigua afición) fuera. Entraban Jordi, Koné y Álex Camacho.
Eran momentos de urgencia y tensión, el Ceuta tenía que quemar todos los cartuchos para lograr un punto en Cádiz. Por la banda de Koné tocaba jugar. Centros del marfileño para buscar trucos de física en el área amarilla. Romero miraba desde la zona técnica. El técnico caballa, necesitado de cábala.
El último cambio llegaba. Se iba Toni Abad, entraba Umaru Konaré. El maliense bajó dos balones que fueron importantes.
La tensión era total. Romero era un demonio de Tasmania en banda, desesperándose, haciendo aspavientos, reclamando el mundo al colegiado. Pero no había manera. No llegaba el gol.
Sentencia y final
En un contraataque, con el Ceuta volcado, llegó la puntilla. Se fue Borja Vázquez a toda velocidad, encaró a Pedro López y metió el tercero.
Se acabó. Vuelta para casa de vacío. Derrota del Ceuta en Cádiz por 3-1.
Ficha técnica








Jj dimite y cuanta todo de la invasión