La Agrupación Deportiva Ceuta necesitaba puntuar fuese como fuese. Se encontraban con cero créditos en el casillero de resultados y han respondido de manera notable sobre el terreno de juego: un empate contra el Valladolid y una trabajada victoria contra la Real Sociedad B.
La sensación tras estos dos encuentros ligueros ha cambiado considerablemente: se ha pasado de la apatía a la ambición y de la tristeza a la alegría. Carlos Hernández ha sido uno de los principales culpables, al haber anotado tres goles en los dos últimos duelos, todo ello, con el gran condicionante de su posición de defensa central.
La afición blanquinegra y la ciudad autónoma necesitaba algo a lo que agarrarse y finalmente, tras jornadas de mucha oscuridad, José Juan Romero y los suyos han acabado dando con la tecla, acumulando cuatro puntos de los últimos seis posibles.
Recuperaciones clave

Este aparente gran estado de forma llega con las incorporaciones de Koné, Anuar y Marino Illescas, tres futbolistas que son capitales en los esquemas del técnico de Gerena. El marfileño desde el costado derecho, el ecijano como guía en la medular y el caballa como multiusos ante cualquier apuro que pueda presentarse.
Los tres jugadores tuvieron minutos en el duelo contra la Real B, partiendo Koné y Anuar como titulares y Marino desde el banquillo. El marfileño acabó sumándose dos asistencias en su cuenta particular y el futbolista ceutí fue uno de los jugadores del encuentro: recorrido, centros al área y entrega en el terreno de juego.
Por su parte, el papel de Marino también fue óptimo, saliendo al verde en la recta final para controlar las riendas de un partido que estaba agitado, fruto de las cuestionables decisiones del colegiado.
El 'Murube' como fortín

Además, con estos dos últimos encuentros se ha recuperado una variable que era clave para la Agrupación Deportiva Ceuta: los buenos resultados en el Estadio Alfonso Murube, su más preciado amuleto.
La afición tomó un papel de protagonista, empujando a los suyos y dándoles esa chispa final que tanto faltaba en las primeras jornadas de la competición.
El equipo de José Juan Romero supo canalizar la fuerza de la hinchada blanquinegra y hacerla efecto sobre el terreno de juego, mostrando un esquema ambicioso y viendo a futbolistas que tenían otra cara.
Tras los dos buenos resultados, el Ceuta mira el calendario y observa su siguiente rival: el Castellón, uno de los equipos de la competición y un club que está llamado a ascender, por su juego y por sus futbolistas.
Esta vez, el partido se jugará lejos del Estadio Alfonso Murube, sin embargo, los compromisos contra el Valladolid y la Real B le han dado alas a los de José Juan Romero, primero para creer y luego para competir con uñas y dientes.
El Ceuta ya ha encontrado su punto de partida. Cuatro puntos que valen más de lo reflejado en la tabla y un Estadio Alfonso Murube que ha demostrado que sigue ahí, marcando las diferencias y devolviéndole la confianza a sus jugadores.






