Acemsa ha recibido el encargo de llevar las riendas de la intervención integral que, tras muchos años de quejas, ha proyectado la administración local en la barriada del Príncipe Felipe, cuyos edificios presentan un estado “lamentable”, según la propia Ciudad Autónoma, que prevé invertir en esas obras cerca de 8 millones de euros a ejecutar durante tres anualidades.
La actuación no se limitará a un lavado de cara de los edificios, con más de medio siglo de antigüedad, sino que incluirá la renovación de las redes hidráulicas básicas de la barriada.
De paso, los trabajos permitirán reasfaltar íntegramente la zona, en la que el Ejecutivo local lleva más de 15 años con la vista puesta, aunque los compromisos adquiridos no han dado hasta ahora todo el fruto demandado por el vecindario.
Al margen de los problemas que se van a corregir, la Ciudad debería planificar con más antelación la necesidad de determinadas actuaciones para no tener que esperar a que el grado de degradación de espacios, infraestructuras y edificaciones sea tan alto, ya que ello no se traduce solo en problemas cotidianos en forma de humedades, averías ,etcétera, sino también en un nivel de desafección que no hace bien a nadie.
Con ese reparo, la actuación planificada es más que necesaria y urgente y es exigible que atienda todas las justas reivindicaciones del vecindario, que también está pendiente del proceso de regularización de viviendas iniciado.






