El registro de casos de sarampión en España ha generado cierta inquietud. La razón no es otra que, tras dos años de historial limpio, han aparecido casos en distintos puntos geográficos. Ceuta no es una excepción. Los datos más recientes sobre el informe semanal epidemiológico del Instituto de Salud Carlos III apuntan a seis afectados, cifra que se mantiene en las tres últimas publicaciones.
Las fuentes consultadas apuntan a tres ingresos en el hospital por este motivo. No existe un brote como tal, pero eso no implica que no sea necesario estar pendiente. Son varios los factores los que llevan a estar ojo avizor a la sanidad local. La enfermedad tiene una alta capacidad de contagio, por lo que es preciso ser precavido. A esta realidad se suman otros condicionantes más concretos. Hasta hace unos dos años no se habían dado expedientes de este tipo, lo que conlleva una mayor atención a su evolución. Este suceso repercute a todo el territorio español, pero también hay dos puntos clave a tener en cuenta relativos a la ciudad. Uno de ellos es el brote actual que atraviesa Marruecos, país próximo a la población.
Bajo índice de vacunación
A ello hay que unir que, acorde con el criterio del Plan Estratégico para la eliminación del sarampión, es preciso que la tasa de vacunas esté en el 95% para garantizar una inmunidad eficaz. Los números reflejan que está por debajo de lo marcado, específicamente, un 86%. España se sitúa en el 94%, según los datos más recientes de 2023 del portal estadístico del Ministerio de Sanidad. Todo este conglomerado de alicientes es el que ha empujado al área sanitaria de Ceuta a recordar a su plantilla cómo se manifiesta. La intención es refrescar cuáles son los pasos necesarios a aplicar cuando se tiene sospecha de que un paciente puede presentar la afección. Así, los profesionales de atención primaria y urgencias están advertidos de ello a modo de precaución. “Se han dado varios casos y como no había ninguno el año pasado ni el anterior, es preciso estar preparado. Hay que estar atento”, señala Julián Domínguez, especialista de Medicina Preventiva.
La mejor medida: vacunarse
Lo más relevante en todo este asunto a juicio del doctor son las estadísticas sobre las dosis administradas en la población ceutí. “Eso es lo más importante. Si se tiene a todos es mucho más seguro”. Habría que considerar, en este sentido, que ese porcentaje que no se ha inoculado la solución es más susceptible a padecer la enfermedad.
Es por ello por lo es más que aconsejable que quien no haya recibido la inyección, acuda a su médico de cabecera para informarse sobre la misma y para que se la administren.
No pueden hacerlo las mujeres embarazadas o las personas inmunodeprimidas. Ante tal tesitura, recomienda usar mascarilla, sobre todo en lugares muy transitados. Habría que revisar el calendario vacunal para que no se pase su suministro las pautas dirigidas a los niños.






