El acusado de estafa, apropiación indebida y deslealtad profesional a causa de problemas familiares surgidos por la compra de un piso en la Gran Vía fue absuelto por la audiencia provincial después de que la acusación particular retirara sus cargos.
Finalmente, y tras horas de negociación, el juicio se resolvió mediante una comparecencia de las partes ante el juez, y ambas acordaron terminar con la disputa. El inmueble, que fue comprado en los años 90 por primera vez, había sido objeto de disputa entre las partes. Al final se decidió vender el piso. El asunto revestía gravedad puesto que una condena en contra podría haber supuesto inhabilitación para el acusado, de profesión abogado. De esta manera, ninguno de los once testigos citados tuvo que prestar declaración en juicio oral. Para este caso, el fiscal jefe no consideró tener que realizar acusación





