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Adolfo Fernández y Susana Abaitua pusieron ayer sobre las tablas del Revellín y el público caballa la adaptación teatral de la obra de Lorenzo Silva, ‘La Flaqueza del Bolchevique’
“Un cuento para adultos”. Así definían los actores protagonistas que sería el espectáculo que el público disfrutaría, y no se quedaron muy alejados. ‘La Flaqueza del Bolchevique’ es una historia para mayores que bebe de la clásica ‘Caperucita y el lobo’, un lobo urbano, Alfonso (Adolfo Fernández), que se pregunta a menudo que sentiría el bolchevique encargado de asesinar a tan delicada criatura, un lobo del siglo XXI con sus circunstancias de medio ‘yupi’ en decadencia de soledad, sumido por un trabajo que detesta y por una vida que no le llena y que aún así, desprende cinismo por su vida hasta que conoce a esta nueva caperucita, Rosana (Susana Abaitua). Ahí es cuando desnuda ante el público su verdadera ‘flaqueza’: la de amar la inocencia, lo perdido. Adolfo Fernández interpreta a un personaje que se ‘suicida’ a través de la seducción de esa maravillosa y pura Susana Abaitua, que representa a la vida en todo su esplendor.
Arrancó en escena Adolfo Fernández, se miró ante un espejo simulando colocarse la corbata y con ello se intuía que se avecinaba una gran actuación contenida, se palpaba en el ambiente. El Revellín, que nuevamente no llegó a alcanzar llenar la mitad de su aforo, estaba silencioso, inquietante, expectante a que el maduro actor arrancase un monólogo desgarrador. El actor crece paulatinamente a lo largo de su actuación, con ello dejó marca de su grandeza profesional que supo atrapar a los asistentes, y que éstos se lo reconocieron en cada cambio de escena. Adolfo fue un actor tan transparente como su personaje, al que dotó de fragilidad en un envoltorio de dureza.
Por su parte la joven Rosana, a la que daba vida Susana Abaitua, fue todo aquello que esperamos de la vida y la juventud: fresca, maravillosa, perfecta. Rosana es una adulta atrapada en un cuerpo de adolescente que convierte al lobo en cordero a través de una narración perfecta y verdaderamente interesante y con una actuación que sorprendió a aquellos que desconocían a esta actriz. Sin duda, Abaitua se presentó como una promesa de la actuación que dejó impregnado al Revellín de ese elixir de la eterna juventud.
La obra adaptada al teatro del ganador del premio planeta, Lorenzo Silva, se presentó como una comedia dramática y con una gran crítica social. A través de una sobria, pero no por ello decaída escenografía que se complementaba con un juego de luces muy potente, ‘La Flaqueza del Bolchevique’ hace un recorrido por el asco hacia un sistema de esclavitud posmoderna, hacia el espejismo del dinero y la comodidad de la clase media, hacia la desmoralización de un sistema social que sólo se sostiene gracias a la pasividad, la ambición y el consentimiento de la mayoría ante situaciones indignas e ilógicas. Una historia que refleja la flaqueza ante la que pueden caer los hombres sumidos en ese mundo. Es la historia de Adolfo y Rosana, y la de otros muchos. Una historia que no es amor, es la obsesión por alguien que sabemos que, no puede, que no debe ser y que como adelantaba Abaitua a este medio, “finalmente vence la razón al corazón, con un final trágico e inesperado”.





