Inés López y Encarna Silva son octogenarias, activas y llevan mucho tiempo formando parte de la Asociación de Amas de Casa que este año cumple 50 años de historia. Inés preside desde 2005 una antidad que llegó a reunir a 900 mujeres en la ciudad y que creó la primera guardería ceutí. Era en Loma Margarita y allí se podía hacer deporte y diversas actividades para empoderar a la mujer. Ahora son 300 y piden un relevo generacional porque, “si bien es cierto que la incorporación de la mujer al mundo laboral ha hecho que la asociación tenga menos socias, también lo es que formamos parte activa en diversas parcelas sociales y mesas de trabajo y necesitamos nuevas ideas”. Luchan por la igualdad y los derechos de la mujer, contra la violencia de género y su papel en la beneficencia ha sido clave durante este medio siglo. Su trabajo en Consumo es indispensable a través del arbitraje de denuncias y sus locales sociales reúnen cada tarde a muchas mujeres que demuestran la importancia del asociacionismo a muchos niveles. López, enamorada de la ciudad que la vio nacer, pone voz junto a Silva a un colectivo que sueña con ver Ceuta como una ciudad digna y limpia, donde la convivencia pudiera ser de verdad y no se creen “polémicas absurdas”. La concesión de la Medalla es un orgullo que les pilla de sorpresa y reconoce una labor, en la sombra, de centenares de mujeres ceutíes.






