El tema de Marruecos y el discurso de ‘nos invaden’ siguen siendo recurrentes en la agenda política porque los líderes de los partidos, que piensan más en sus votos que en el bienestar de la ciudadanía, manejan los tiempos de forma adecuada aprovechándose del miedo social.
Ese temor, que estalló como nunca en mayo de 2021, siempre ha sido utilizado y explotado con intereses perversos bien alejados del real por solucionar cualquier conflicto de índole internacional.
Ahora asoma a la palestra Inés Arrimadas, último reducto de aquello que se llamaba Ciudadanos y que en Ceuta optó por llevarse la alcaldía y terminó prácticamente desapareciendo. Dice Arrimadas que le da miedo Sánchez, al que ve “capaz de ceder Ceuta y Melilla”.
Quizá la señora Arrimadas nos pueda explicar qué idea de protección y no cesión tiene su partido con las dos ciudades hermanas, será por las muchas propuestas que a nivel nacional han hecho o por la forma de reaccionar que tuvo en 2021. Ciudadanos solo apareció en clave europea, más por el personalismo de Jordi Cañas que por las acciones de un partido a nivel nacional que quizá aspira a vivir de ese discurso fácil propio de asustaviejas, que se nutre del temor psicológico siempre presente en todo lo que tiene que ver con el vecino país.
Explotar las mismas políticas que se estilaban en los 80 dice mucho de quienes aspiran a hacer una política real. Ni esos son los caminos, ni las rutas, ni los mensajes que se esperan de una representante nacional que confunde la acción constructiva con la provocación.
En mayo de 2021 tuvo lugar uno de los mayores desplantes de Marruecos hacia la soberanía de Ceuta y Melilla. Sánchez, guste o no, se plantó en nuestra ciudad en cuestión prácticamente de horas. Si buscamos en la hemeroteca de precedentes de crisis habría que detenerse en Perejil y ya sabemos cómo se las gastó la derecha de Aznar para no molestar al otro lado de la frontera. Arrimadas se ha columpiado o ha elegido el camino fácil pero torpe.







Mi mayor alegría será que Malasia, Sánchez y Albares hagan la maleta y se dediquen, como Zapatero, Bono, Chávez y González, a disfrutar de las regalías del Comendador de todos los creyentes.
Será la mayor alegria de las próximas elecciones. La desaparición de ese engendro político llamado Ciudadanos.