La actuación que por un importe ligeramente superior a 4 millones de euros va a hacer Tragsa en el Parque Periurbano de Santa Catalina con el fin de restaurarlo y lograr que tenga la imagen que se prometió a la ciudadanía hace una década debe servir para corregir los fallos que se cometieron en la primera intervención tras el sellado del antiguo vertedero, por los que la administración debería haber exigido las correspondientes responsabilidades.
El cierre de la montaña de residuos que tan mala imagen daba de la ciudad a cualquier que llegaba a ella fue una obra emblemática que ahora es necesario completar con éxito para poner el espacio a disposición de la ciudadanía para su disfrute en un entorno privilegiado como el de la costa norte de Ceuta.
La Ciudad debe seguir avanzando en esa línea ganando zonas para el ocio de la población y tendría que acometer cuanto antes la prometida habilitación de un tramo peatonal o ciclista que facilite a cualquier desplazarse hasta allí desde el centro sin las incomodidades que todavía genera la estrechez de la acera a su paso por el sector en el que desemboca la carretera que sube a San Antonio.
En ese mismo tramo está pendiente también la construcción de una zona de esparcimiento para pequeños y mayores, similar al mirador que ahora se va a poner en marcha en el otro extremo de la ciudad, junto a la barriada de Benzú, otra buena idea que pronto se hará realidad y que incide en esa misma corriente positiva de acondicionar espacios baldíos para la población.






