Los hipócritas de la actualidad política salen al escenario de las opiniones a colación del ambiente de tranquilidad quebrada en el Príncipe. Envían comunicados y opinan señalando culpables del resultado actual. Culpables a conveniencia, culpables interesados según sus tesis. La hipocresía es así, hasta a un crimen le sacan partido.
El negocio de la política se ha convertido en un ejemplo de comerciantes sin valores que hacen uso de todo lo que llega a sus manos. Y así los tenemos como oradores buscando culpables. De la situación del Príncipe responsables son todos, pero los que se llevan la palma son los que mandaron: PP y PSOE. También los que estuvieron en alguno de esos partidos, como el aspirante a alcalde ahora vetador de medios de comunicación al más puro estilo de VOX, Javier Guerrero, que habiendo formado parte del PP escupe hacia arriba sin ponerse paraguas.
Habría que preguntarse cuántos millones se han gastado en el barrio, cuántos proyectos se han puesto en marcha, cuántas contrataciones para, vistos los resultados, vivir del cuento. Lo que tenemos es un barrio asustado, desordenado, convertido en un fortín, con un nivel de fracaso brutal y todo esto yendo a más año tras año sin que se pusiera orden. Ya ven, ahora exigen culpables mientras antes callaban salvo para subir al barrio a por votos.
El Príncipe se lo cargaron entre todos, pero como poco a poco también se han ido cargando otros barrios deprimidos y con problemas. La inacción de los que mandaron y mandan lleva a la actualidad, ponerle un rápido remedio es imposible, queda mucho dolor por sufrir y se exige una unidad clara para salvar esta y otras barriadas.
Pero como aquí seguimos mirándonos el ombligo, pasando de lo que no reporta intereses, nunca seremos capaces de empezar a normalizar Ceuta sin levantar muros y diferencias que hoy por hoy las hay.
No sean hipócritas queridos políticos, no tengan tan poca vergüenza de opinar sobre sus maldades sin reconocerlas, no saquen votos del dolor y pónganse a trabajar en serio antes de que Ceuta se vaya a la mierda. Así tal cual.
Es una exigencia a las fuerzas democráticas para que de una vez por todas se comporten como deben.
El Príncipe no se merece esto pero tampoco muchas otras barriadas en las que se han vendido famosos planes incapaces de rescatar a su población de un fin anómalo inmediato.







Una.parte de la poblacion para no decir todas del Principe y otras varied as marginadas, siguen viviendo alli porque estan obligados, unos por tener sus propias cases y otros por falta de medios.