La familia de Yusef tardará en recuperarse del mazazo derivado de su pérdida. Un joven que se va de esta forma, que además deja mujer y un niño de tan pocos meses, que pierde su vida tan trágicamente... Es complicado asimilar lo que la vida nos da sin esperarlo, esos golpes imprevistos que se suceden.
La muerte de este joven vino marcada por una serie de connotaciones que deben ser asimiladas por todos, que deben generar una reflexión, que no pueden ser pasadas por alto.
Su familia directa, sus vecinos y amigos mostraron su indignación cuando en la noche del jueves se suspendieron las labores de búsqueda. Oficialmente se tienen razones pero en muchas ocasiones, más que eso hace falta empatía. Y cuando el dolor supera cualquier límite no se le puede decir a una familia que no se busca sin más.
Muchos de los concentrados durante la noche previa al hallazgo del cadáver nada más que pedían explicaciones, que alguien les informara de los motivos, que se hiciera el ejercicio pedagógico necesario para calmar a un montón de personas a las que les une el dolor. En estos momentos es clave este tipo de comportamientos, esa cercanía más allá de decisiones que se imponen sí o sí porque nacen de los despachos pero que no se entienden en la realidad, sobre todo cuando se aplican las comparaciones lógicas con otros servicios de búsqueda llevados a cabo de noche.
Lo sucedido con Yusef es algo que todos debemos tener en cuenta. Pero debe ser así para que no vuelva a repetirse esa incertidumbre, esa incapacidad de trasladar a las familias lo que está sucediendo y cómo se está trabajando. Hay algo que debe tenerse en cuenta sí o sí: el dolor. El hecho de que no aparezca un desaparecido no hace más que aumentarlo. Y la única forma de poner calma es informar, empatizar, apoyar.
Las instituciones con los distintos medios a su alcance deberían ser consecuentes con este tipo de casos y activarse al momento, disponiendo de los recursos -ojo, que existen- de forma rápida, no después, cuando la polémica está en la calle o en los medios de comunicación.
Hablar de esto no tiene sentido porque es algo que debíamos haber superado hace tiempo. Desgraciadamente no es así, no debemos olvidarlo.






