Las Brigadas Verdes se han esforzado en adecentar el entorno de San Antonio. Un lugar privilegiado al que todavía la Ciudad no ha sabido sacar partido. El entorno de la ermita, su mirador, solo sirve de concentración de vehículos por la noche para la práctica del botellón y aún no se ha buscado uso al antiguo centro para los MENA, a pesar de que incluso se barajó que pudiera servir para ser gestionado por los responsables de la ermita. Mientras, eso sí, cuando se aproxima el día de San Antonio, todas las miras se centran en este punto para, después, pasar al olvido.
Esa es la pena. Que disponiendo de una ermita que además está siendo muy bien cuidada y atendida por la Cofradía, no se pongan encima de la mesa ideas para convertir este punto en un centro que capte más la atención, que sea conocido por más ceutíes, que encuentre mayor implicación para hacer de la zona un lugar con encanto. Se lo merece la propia Cofradía pero también uno de los lugares con mayor tradición que hay en Ceuta y del que ni siquiera hemos sabido sacar todo el provecho.
Hace unos años se inauguró el camino de San Antonio que conduce a la ermita y atraviesa el Parque de San Amaro. ¿Alguien se ha dedicado a mejorarlo?, ¿pero alguien considera que la parte superior del Parque está lo suficientemente cuidada para que esta ruta sea potenciada de alguna forma? Pasan los años y en el camino quedan los restos de faroles destrozados y de utensilios como los timbres que nunca funcionaron.
San Antonio es algo más que un día, que una jornada de disfrute, que una tradición. Debe y puede ser algo más si se tiene un mínimo interés en potenciar ese rincón perdido que incluso muchos ceutíes desconocen. Seguro que se puede trabajar más, seguro que se puede conseguir algún uso a la vieja residencia militar que sirvió de centro de acogida, seguro que se puede exponer de mejor forma el patrimonio y la historia del santo disponiendo de más espacio, seguro que se puede mejorar con poco que se haga.





