El Pleno de la Asamblea aprobó ayer con los votos a favor de 21 de los 25 diputados de la Corporación, todos salvo los cuatro de la ultraderecha, el calendario laboral de Ceuta para 2023, que mantiene pese a las dificultades que genera el hecho de que apenas coincidan festivos en domingo, pintadas en rojo las cuatro fechas asumidas como fiestas locales más representativas: San Antonio, la Virgen de África, la Pascua del Sacrificio y la de fin de Ramadán.
El Gobierno de la Ciudad y el resto de partidos que reman por la convivencia y el entendimiento han tenido además el acierto de recurrir por primera vez a la declaración de una fecha como festivo recuperable para no tener que prescindir tampoco del Día de Ceuta, que caerá en sábado.
Los trabajadores que teóricamente tendrían que trabajar esa jornada podrán elegir entre hacerlo y ‘devolvérsela’ a su empleador a lo largo del ejercicio o ir a su puesto, siempre según los acuerdos que se alcancen, que presumiblemente serán flexibles dados los buenos ojos con los que tanto la patronal como los sindicatos acogieron el planteamiento de la administración.
Por la vía del diálogo y el entendimiento se pueden alcanzar grandes acuerdos e ir quitando crispación a debates como el del calendario laboral, que durante años ha generado en la ciudad una tensión innecesaria.
Esa misma apuesta por la búsqueda de consensos es la que debe presidir la acción política institucional en todas sus vertientes.






