Después del terremoto registrado días atrás en el norte de Marruecos, la actividad sísmica continúa dejándose sentir en el entorno de Ceuta con nuevos movimientos de menor magnitud detectados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) durante la madrugada de este viernes.
Los últimos seísmos localizados por el organismo oficial alcanzaron magnitudes de 2.3 y 2.2, con epicentros situados al noreste y este de Ceuta y a profundidades de entre 14 y 19 kilómetros. Aunque se trata de terremotos leves, su aparición tras el temblor inicial encaja dentro de un comportamiento habitual en zonas de elevada actividad tectónica.
Los especialistas explican que este tipo de episodios responden a un proceso de reajuste de la corteza terrestre. Cuando se produce un terremoto de mayor intensidad, las tensiones acumuladas en las fallas geológicas cambian bruscamente y pueden desencadenar nuevos movimientos en áreas próximas durante las horas o días posteriores.
Actividad sísmica recurrente

Ceuta y el norte de Marruecos comparten precisamente el mismo entorno tectónico. Toda la zona del Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán se encuentra condicionada por el contacto entre la placa Africana y la Euroasiática, un límite geológico atravesado por numerosas fallas activas capaces de generar actividad sísmica recurrente.
Por este motivo, un terremoto con epicentro en la costa marroquí puede tener consecuencias directas en el entorno ceutí sin que eso implique necesariamente un riesgo mayor inmediato. Los expertos recuerdan que la aparición de pequeños temblores posteriores forma parte de las llamadas secuencias o enjambres sísmicos, fenómenos relativamente frecuentes en esta región.
El terremoto de Alhucemas
La situación no es inédita. El mar de Alborán ya registró episodios similares en años anteriores, especialmente tras el terremoto de magnitud 6,3 ocurrido frente a Alhucemas en 2016, cuando se contabilizaron cientos de réplicas repartidas por distintos puntos del entorno del Estrecho.
Los organismos oficiales mantienen una vigilancia constante sobre la evolución de estos movimientos mediante redes de monitorización sísmica en tiempo real. Según los especialistas, la mayoría de estas secuencias terminan disminuyendo progresivamente hasta desaparecer, manteniéndose normalmente en magnitudes bajas o moderadas.
¿Has sentido los temblores?
Aunque las magnitudes registradas han sido bajas, algunas personas podrían haber percibido durante la madrugada una ligera vibración, un pequeño temblor de objetos o incluso una sensación breve de movimiento, especialmente en zonas altas, edificios más elevados o en momentos de silencio nocturno, cuando este tipo de seísmos suelen notarse con mayor facilidad.






