El lunes noche, en plena crisis por la acumulación histórica de vehículos en la ciudad, se intentaba controlar una situación echando mano de los recursos caseros, que no son otros que los que puede disponer una administración superada, a todas luces, por lo que está pasando. El encuentro con el ministro de Interior, el previo con el de Justicia, el anterior con el director general de la Guardia Civil y el más atrás con la vicepresidenta del Gobierno para exponerles a todos ellos el mismo problema no parece ofrecer las soluciones rápidas, urgentes, que necesita esta ciudad. No valen promesas, ni comunicados inoportunos, aquí solo vale una gestión eficaz e inmediata para que Ceuta vuelva a ser una ciudad normalizada. Ahora mismo no lo es. Ahora no es la ciudad que queremos ni la que puede ofrecer un futuro a todos los sectores que se están viendo perjudicados por la situación, y no hablo solo de los comerciantes.
La soledad de quienes tienen que adoptar decisiones es evidente. Por mucho que en los discursos oficiales nos insistan en la preocupación tenida desde Madrid, la realidad que todos vemos es bien distinta. No es que estemos soportando un caso aislado, estamos aguantando una situación que se repite día tras día y que va empeorando. No podemos tener las fuerzas de seguridad absorbidas por un problema que nos supera, hasta el punto de dejar áreas sin cubrir o extremando las que tenemos hasta que salten chispas, como de hecho ya está sucediendo.
Las gestiones directas con Marruecos hace tiempo que se perdieron al nivel casero que tantas veces ha triunfado. El delegado del Gobierno se ha rodeado de falsas esperanzas con quienes prometían hilo directo con el vecino, hoy por hoy nuestra relación fronteriza es un espejismo, lo que antes se arreglaba entre ‘compañeros de frontera’ ahora se pierde en un mar de confusión, de meteduras de pata y de problemáticas con consecuencias nefastas.
Cuentan que Zoido llamó directamente a Marruecos para pedir una medida colaboradora rápida que viniera a calmar las aguas en Ceuta. De la semana pasada a esta no solo no se han calmado sino que se ha generado un auténtico temporal sin mejora a la vista. ¿Dónde está Madrid cuando se le necesita? El presidente Vivas lo dijo claramente: es uno de los problemas graves de este país. No parecen enterarse, vamos como los cangrejos, para atrás pero sin rumbo.






Todo cierto. El castigo ya ha durado más de la cuenta y Ceuta se encuentra en estado de excepción, como bien indica la autora del artículo.. Aunque no podemos perder la esperanza de que en un futuro próximo o lejano, se arregle todo y cesen los bloqueos entre España y Marruecos ... ¿Sería mucho pedir..? ¡Quien sabe!