Tal día como hoy hace veinte años salió por primera vez a las calles de Ceuta la Unidad de Intervención Rápida (UIR) de la Policía Local. La ciudad ha avanzado en muchos aspectos desde entonces, como el propio Cuerpo, pero también mantiene aspectos en los que no se ha conseguido dar todos los pasos que sería necesario.
En dos décadas la UIR ha doblado su número de integrantes, que se prevé incrementar en otros ocho a corto plazo, y ha adaptado sus vehículos, que urge renovar, a la evolución de la sociedad con y para la que ha trabajado. Sus agentes han adquirido cada vez más formación y más especializada.
Los pioneros recuerdan que cuando empezaron a ejercer se encontraban en una ciudad que parcialmente había perdido el respeto a la autoridad y hoy se muestran especialmente inquietos por el fenómeno de la delincuencia juvenil.
Tanto en 2002 como en 2022 los puntos de Ceuta más conflictivos siguen siendo los mismos o muy parecidos, lo que revela un fallo en la intervención de los poderes públicos, que o bien no han acertado con sus políticas o no han aplicado las medidas correctas con la suficiente intensidad.
No se trata solo de intervención y presencia policial, que también (la UIR, por ejemplo, ha sabido con su labor superar los recelos que generó inicialmente a base de profesionalidad y cercanía con el vecindario de todos los barrios), sino de Educación e inversión en todos los servicios públicos esenciales y en equipamientos básicos para garantizar un avance igualitario y propiciar una ciudad más cohesionada y equilibrada, más próspera y segura. Ese debe ser el objetivo.







La falta de memoria y la aniquilacion de parte de la memoria.