La clase política acostumbra a ofrecer estos sarpullidos cíclicos que no hacen sino afianzar aún más el malestar ciudadano. Lo del PP puede superarse, sí; pero como espectáculo alcanza uno de los primeros puestos. El culebrón no ha hecho más que empezar, arrojando una nueva sesión de cloacas que no son más que la continuación de otros episodios previos que estiló la derecha con otros líderes al frente. Ahora le toca a Casado, que nunca ha sido líder sino más bien una marioneta que mover por los históricos que se empeñan en no dejar espacio. En el PP comienzan los escándalos que traerán sus consecuencias, mientras parte de la calle se moviliza y manifiesta en favor de Ayuso, agradeciendo la obtención de ayudas como si nuestros mandamases nos estuvieran regalando algo. Olvidamos que ellos solo gestionan el dinero de otros, pero será que necesitamos contar con un mini-dios al que adorar porque seguimos tropezando con la misma piedra en nuestras ridículas pleitesías. No aprendemos, escenificamos el sentimiento de servilismo tan propio en Ceuta cuando agradecemos a nuestro alcalde que nos construya aparcamientos o nos coloque una parada de autobús, como si así estuviera haciendo algo extraordinario por y para los ceutíes, él y todo su gobierno, cuando es su obligación.
El PP promete tantos capítulos como en Ceuta comenzarán a variar los sentimientos de ese partido cuya sede solo abre para cuatro eventos y cuyos comunicados y ruedas de prensa brillan por su ausencia.
Y es que el PP ceutí lleva más tiempo siendo ejemplo de un no partido que de lo contrario. Solo salen al espacio mediático por obligación, como ahora, exigiendo lo que no se atrevían a hacer cuando Casado giraba visita a Ceuta y parecía el niño bonito del alcalde, detrás de Grande-Marlaska y Jordi Cañas, por supuesto, que tienen ya los primeros puestos.
La oportunista Yolanda Bel asoma cabeza y habla de show, poniendo voz a un partido que nada ha dicho en meses de cuantiosas situaciones que importan, y mucho, a los ceutíes. Parece que en Ainara interesa saber más el movimiento de sillas en los madriles que hacer una política como la que están obligados a ejercer, posicionándose sobre muchísimos asuntos y problemas gravísimos para el futuro de Ceuta. Ya el colmo de los despropósitos es que difundan que no son de Casado, vaya manera de sacar la puñalada de forma rápida sin tan siquiera respetar los tiempos. Vaya.
Esto es la política, el espectáculo de los llegados a erigirse en algo sin estar siquiera preparados para serlo, dedicando sus vidas más a tapar agujeros que a gestionar. El PP tardará en curar la herida y en recuperar la credibilidad que hace tiempo empezaron a dejar arrinconada para cuando encarte.






