La Plataforma constituida a finales del año pasado por la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos y otras entidades del ámbito educativo y social para exigir al Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP) que dote con más recursos a los centros educativos para garantizar la atención a la diversidad compareció ayer ante los medios para advertir que seguirá en esa lucha pese al escaso eco que, en general, ha tenido su movilización en el conjunto de la ciudad.
La Dirección Provincial esgrimió un informe de la Inspección Educativa según el cual los medios existentes en los colegios e institutos de Ceuta cumplen los mínimos legales y son superiores a los de cursos precedentes, pero ello no implica necesariamente que sean suficientes, algo que desmienten todos los agentes que tratan en primera persona con el alumnado necesitado de una atención especial. La inclusión digna de tal nombre es un objetivo que todavía está muy lejos, según llevan meses y años denunciando con escaso éxito.
No se trata de una pelea que pueda dejarse exclusivamente en manos de los niños y familias directamente afectadas por algún trastorno, discapacidad o enfermedad y no solo por razones cívicas y éticas: la falta de medios para garantizarles una atención adecuada en las aulas repercute directamente sobre la calidad de la Educación que recibe también el resto de los estudiantes de cada grupo.
Como en tantos otros ámbitos, los Servicios Centrales de un Ministerio que solamente tiene competencias de gestión directa sobre dos ciudades que no alcanzan los 100.000 habitantes cada una de ellas también cojean en este campo tomando decisiones a mil kilómetros de distancia y, parece, sin conocer la realidad cotidiana y las singularidades de un sistema que precisa de más medios y más valentía para disposición y compromiso para sacarle el máximo rendimiento a los disponibles.






