Menos positivos y mucha menos población estudiantil confinada. Se abre un periodo de cierta esperanza en torno a una sexta ola que ha sido dura y que ha venido definida por la variante ómicron y la capacidad contagiosa demostrada. Tanto ha sido que ha batido récord de contagios, registrándose picos que han pulverizado cualquier previsión y que han vuelto a causar muchas muertes. Solo hay un aula cerrada y el número de estudiantes confinados por covid o contacto con positivos supera en poco el medio millar, nada que ver con las cifras registradas hace unas semanas cuando se hacía temer lo peor y la manera de impartir educación se antojaba complicada. La situación actual de la pandemia es de calma y también de ‘pedirla’. Se ha tocado techo y ahora todo pasa por ir rebajando las cifras salvo situaciones inesperadas de rebrotes que puedan surgir por acciones que no se han controlado como se debía. Toca encarrilar un camino que se había convertido en adverso y toca hacerlo respetando las medidas de seguridad y los consejos sanitarios que nos dan quienes saben. Todo pasa por la vacunación, por el empleo de las mascarillas y por evitar comportamientos que nos pueden llevar a situaciones complicadas que hagan empeorarlo todo ya no solo en el ámbito sanitario sino, como consecuencia directa, en el económico.






