Con rapidez se ha actuado para retirar el asentamiento ubicado en los bajos de la iglesia de la Almadraba. La reacción a la denuncia debe ser igual de eficiente en otros asuntos expuestos, la única manera de que creamos que sí existe preocupación entre los encargados de tomar decisiones. Nadie podía entender que existiendo una declaración de ruina que forzó a la feligresía a dejar su iglesia, se estuviera permitiendo esta acampada. Pero como nadie sigue sin entender cómo es imposible visitar el castillo de San Amaro porque los okupas que se hicieron sus dueños te lo impiden hasta el punto de amenazar a los que quieren adentrarse para comprobar su estado. Así, tal cual, todo un bien protegido convertido en la casa particular de quienes decidieron vivir en un castillo con vistas al mar, colaborando en el deterioro y olvido que este lugar se va ganando a pulso.
La reacción de las administraciones tiene que ser inmediata para evitar casos de este tipo. Para evitar lo que sucedió en la Almadraba, lo que persiste en San Amaro y lo que se permite que suceda en otros tantos y tantos lugares. Cualquier otra acción es una tropelía y consentirla es ser cómplice de la misma. La administración tiene sus propios recursos para actuar de inmediato impidiendo asentamientos que además de hacer daño a la infraestructura generan riesgos para sus propios ocupantes. Ya se han producido desgracias con muertes incluidas de personas que optaron por colarse donde no debían, permaneciendo expuestos a este tipo de extremos.
Las reacciones rápidas ante los despropósitos de los que todos somos testigos es la única opción válida para evitar que ese descontrol que hemos consentido se nos vaya de las manos como si muchas de las grotescas situaciones que se producen en Ceuta fueran normales.






