Debió haber sido una fiesta del fútbol en Ceuta, aunque el rechazo mostrado por el Ministerio de Interior del Gobierno de España a que la Selección de España sub-20 se enfrentase a México en el estadio Alfonso Murube obligó a buscar una nueva sede.
La RFEF (Real Federación Española de Fútbol), llena de estupor y ante la falta de apoyo por parte del Gobierno a su propuesta de apoyo a la ciudad autónoma, decidió trasladar este encuentro entonces al Cerro del Espino, en las inmediaciones de la ciudad deportiva del Atlético de Madrid.
España compite, brilla y gana
Allí, lejos de Ceuta, el equipo español compitió, brilló y ganó. 2-0 fue el resultado final del partido con el que se marcharon los campeones de Europa sub-19 este pasado verano. Una generación que viene pisando fuerte para demostrar que España tiene presente, y también futuro. Los Pablo García, Izan Merino, David Mella o Peio Canales, entre otros.
Sin embargo, los que marcaron fueron la perla del Real Betis José Antonio Morante, que abrió el marcador, y el canterano del Real Madrid, Thiago Pitarch, que selló el triunfo con un buen disparo desde fuera del área y que, curiosamente, tiene familia de Ceuta. Así lo quiso el destino. Ellos fueron los goleadores de un partido que, a pesar de la distancia y de la sensación de injusticia sobrevolando en el ambiente, estuvo en todo momento con Ceuta.
Todos con Ceuta a pesar de la distancia
Desde el principio hasta el final, fue un homenaje a Ceuta. Antes incluso del pitido inicial con los himnos y la presencia de las banderas de la ciudad autónoma en las gradas del recinto deportivo.
Aunque el balón no rodó sobre el césped del Alfonso Murube, Ceuta estuvo presente en una semana, además, muy dura para el fútbol caballa pues ayer mismo también se produjo la cancelación del partido benéfico entre la AD Ceuta y el Real Betis. Aun así, y pese a estos duros varapalos, el pueblo caballa sabe que la ciudadanía española está con Ceuta.






