Condenable. Sin duda alguna no puede calificarse de otra forma la agresión que sufrió el agente de la Policía Local la noche del viernes, mientras se encontraba fuera de servicio, junto a familiares y amigos en pleno centro de la ciudad, a una hora en la que todavía mucha gente permanecía en la calle. Preocupa mucho también la manera como ocurrió todo, con hijos, con menores de edad presentes en la brutal agresión que podía haber sido incluso más grave de lo que ya de por sí es.
La consternación social es evidente. Da igual que la víctima en este caso sea un policía local. En cualquier otro, esa queja, ese malestar hubiera sido el mismo por la manera cobarde como se actuó.
Ante todo lo sucedido lo fundamental es ahora mantener la calma. Son las fuerzas de seguridad las que ya están actuando con una investigación abierta para dar con los implicados en el suceso y concretar quién o quiénes fueron los que provocaron las lesiones. Hay que confiar en ellos, como también hay que confiar en la justicia.
Cualquier otro tipo de ruido, cualquier intento de provocación no conduce a nada pues lo ocurrido hay que canalizarlo por el camino correcto, que en estos momentos significa unirnos todos a las voces que condenan los hechos y que piden que se haga justicia, pero sin especulaciones de ningún otro tipo. Especulaciones que ni vienen a cuento ni ayudan a resolver la situación.
Por otra parte, también es propicio pensar en qué se puede mejorar la seguridad. Es un hecho constatable que la ciudadanía no está muy conforme con la presencia de agentes en la calle. Este asunto compete a la Delegación del Gobierno, quien debe planificar de qué forma se puede devolver esa seguridad a las calles para que las alarmas de estos últimos días no vayan a más. Hay un problema, traducido no solo en lo ocurrido sino también en las quemas constantes y diarias de coches o contenedores.
Hay que devolver la tranquilidad a la calle y, sobre todo, a los ceutíes con la mayor celeridad.







Delegación de Gobierno culpable: Ante la ineptitud de la Delegada del Gobierno socio- comunista, demostrada ya en múltiples ocasiones, la ciudadanía de Ceuta debería pedir la dimisión de tal señora.