Desde noviembre del año pasado, los fuertes neomedievales son propiedad plena de la Ciudad. Se completaba así el convenio firmado entre Ministerio de Defensa y Ciudad Autónoma que cedía estas estructuras para su mantenimiento y conservación.
Antes, para cualquier uso más allá de lo estipulado en el convenio debía pedirse autorización al Ministerio de Defensa. Hoy día, ya no.
Por eso, la Ciudad Autónoma está pensando en qué emplear los fuertes neomedievales, y para ello van a estudiar lo previsto y lo que se ha pedido, siempre en base a la ‘Carta de Baños de la Encina’, del año 2006, que da recomendaciones sobre los usos de las fortificaciones que sean patrimonio cultural.
Propuestas no faltan a la Ciudad Autónoma. Han recibido peticiones de asociaciones de toda índole, desde ecologistas hasta de ocio. Según la carta de Baños de la Encina, la función o uso debe ser “consecuente con el propio valor del monumento y compatible con su estructura”.
A este respecto, en los años en los que la Ciudad Autónoma ha tenido la responsabilidad de estos fuertes, ya ha emprendido algunas actuaciones. Por ejemplo, en el de Francisco de Asís se previó un centro de interpretación de la naturaleza y avistamiento de aves, aunque este en concreto había sido pedido también por alguna asociación. El fuerte de Anyera es el que más difícil parece que pueda ser usado, puesto que para acceder hasta él habría que pasar por el cuartel de la Legión. El fuerte de Aranguren se pensó como futuro albergue juvenil, aunque tiene una falla y hay que arreglarla primero. En el fuerte de Piniers se pensó en un centro de interpretación de fortalezas. En el de Mendizábal, que está cerca de la cárcel, no se había previsto nada oficialmente.
El mayor problema de estas estructuras es su mal estado, y lo que costaría arreglarlas. Fueron construidas en la segunda mitad del siglo XIX como medida defensiva de la nueva frontera de la ciudad de Ceuta.





