Música, poesía y lenguaje de signos se dieron la mano en un concierto que tuvo mucho de didáctico y literario a la vez.
Una gran idea siempre es una gran idea. Eso se volvió a demostrar ayer sobre el escenario de la plaza del Revellín, en plena Feria del Libro. Algunos componentes de la orquesta Bohemia, junto con otros músicos, presentaron el espectáculo ‘Te canto un poema con mi voz y mis manos’. Un título que resume la filosofía de un evento que emocionó a los presentes por su profundidad y por estar cerca de poder ser considerado el espectáculo musical ‘total’, ya que logró una vez más que las personas con problemas auditivos pudieran unirse a la fiesta. La fórmula es sencilla y muy audaz: cantar, leer poemas y traducirlo todo al lenguaje de signos. De esta forma, quienes tienen más dificultades a la hora de oir pudieron integrarse completamente y disfrutar como uno más que son de una propuesta altamente recomendable. El público comprendió enseguida la intención de quienes idearon este espectáculo y fue una constante ver como se sustituían los habituales aplausos por un significativo levantamiento de manos con las palmas abierta a modo de reconocimiento.
De lo mejor de la propuesta fue comprobar lo enriquecedor que resultaba entrelazar canciones y poemas y observar la sonrisa y la alegría de los más pequeños sentados frente al escenario de la plaza del Revellín. Sin duda, Ceuta tiene una deuda con este grupo de artistas con letras mayúsculas que han sido capaces de sobredimensionar la mera representación musical para hacerla más accesible y, a la vez, más atractiva para el público en general. Se echan de menos ideas como esas.





