El pasado 10 de junio quedó establecido sin lugar a dudas que “Ceuta es una frontera exterior de la Unión Europea cuya protección y seguridad concierne a la UE en su totalidad”, según establece una resolución del Parlamento Europeo, en una decisión que ha sido calificada como “histórica” e impulsada por el eurodiputado catalán Jordi Cañas.
Tal afirmación es una verdad que todo ceutí comparte (o debería), Ceuta es España y es Europa, así sea en calidad de “frontera exterior”, condición que es deseable que se amplíe en un futuro no muy lejano.
Las implicaciones son muchas y es necesario tenerlas presentes, y es que los graves problemas que enfrenta la Ciudad Autónoma no son solo de quienes habitamos en ella y ni siquiera solo de quienes habitan la península, pues en Ceuta -como en otras latitudes, hay que decirlo- inician muchos conflictos tales como la inmigración ilegal, la trata de personas, el contrabando y el tráfico de estupefacientes, que impactan directamente en toda Europa.
Yendo un poco más allá de la afirmación de Cañas, que sostiene que “tenemos que convertir los problemas de Ceuta en europeos”, la meta sería que Europa sea consciente de que los problemas de la Ciudad Autónoma le son propios, mucho de lo que aquí ocurre es producto de las intenciones de quienes quieren alcanzar el continente europeo a como dé lugar, muchas veces con las peores intenciones.
Pero también cuando las intenciones de quienes quieren alcanzar la Península como primer paso en su recorrido hacia una mejor vida y un mejor futuro para ellos y sus familias. Contener y resolver los problemas en Ceuta evitaría que gran parte de ellos alcancen a otras naciones, por lo que dicha labor no es solo tarea de la administración de Ceuta o del Gobierno español, si no de todos los gobiernos que son impactados por los problemas que comienzan en estos 19 kilómetros cuadrados de territorio español y europeo ubicados al frente de la Península Ibérica.
Solo construyendo dicha conciencia será posible entonces “diseñar el plan estratégico de recuperación” del que habló Jordi Cañas en su visita a Ceuta, uniendo voluntades, esfuerzos, y por qué no, bolsillos para hacer posible ese futuro mejor para Ceuta y Melilla que todos anhelamos por necesitarlo.
Los problemas en Ceuta tienen tantas aristas como son los aspectos de la humanidad misma y el concurso de muchos hará posible que se lleguen a las mejores soluciones que impacten de la mejor manera a la mayor cantidad de personas que sea posible.
Por eso hoy más que nunca hay que internalizar y repetir hasta que sea escuchado y aceptado en todo el mundo que Ceuta también es Europa.






