Ha sido la propia dirección del 112 la que en un informe interno cuestiona la propia efectividad del teléfono de emergencias y pide un control absoluto sobre el mismo para garantizar su efectividad. Es la propia dirección del 112 la que advierte sobre las “graves consecuencias” que se podían haber sufrido en la ciudad tras las últimas lluvias con un sistema en el que el programa que lo controla falla de forma continuada. Y es la propia dirección la que reconoce que en algunos servicios de emergencia no se ha podido cumplir con trámites que luego pueden ser exigidos por el juzgado, como es la grabación de las llamadas. Hoy este diario publica una serie de informes y partes en los que los propios responsables del servicio son muy críticos con la operatividad del sistema, sin que dicha publicación ataque o cuestione la profesionalidad de sus trabajadores. Otro asunto bien distinto es que alguna mente calenturienta mezcle churras con merinas. El sistema no funciona y así lo dicen los propios trabajadores y el propio director en documentos internos. ¿Se ha hecho algo al respecto?, ¿está garantizado el servicio encomendando? Eso es lo que tiene que responder la Ciudad y su máxima responsable, Yolanda Bel, antes de aconsejar visitas a las instalaciones del 112.





