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La empresa de seguridad contratada por la Ciudad debe entrar dentro de los polígonos para que el caos no se convierta en un desastre
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Las autoridades siguen mirnando hacia otro lado
La situación en el ‘Tarajal II’ fue idéntica a la del día anterior. Después del descabellado invento del ‘camino de cabras’ de la reapertura, durante dos jornadas consecutivas se ha utilizado el mismo sistema de entrada y salida de los polígonos. Por supuesto, tanto la Policía Local como el Cuerpo Nacional de Policía están cumpliendo su cometido de no encargarse para nada del control de las colas, como ha ordenado el delegado del Gobierno. Sin embargo, como es lógico, alguien tiene que encargarse de esa función. Y lo están haciendo a tres bandas: la seguridad privada contratada por el Ayuntamiento para disponer las colas fuera de los polígonos, grupos de empleados de vigilancia nocturna de los polígonos y los plantos (los famosos ciudadanos marroquíes que durante años fueron los ayudantes de la UIP en el Biutz y que han regresado, o al menos, han dejado que regresen).
Se vuelve a demostrar que el filtro del ‘Tarajal II’ funciona a la perfección mientras que Marruecos no corte la entrada. Lo que sigue siendo, de manera principal a última hora, una locura y un caos, es el control de las colas de porteadores. Y es que a medida que el reloj avanza de manera inexorable hacia las doce la mañana, el nerviosismo cunde ya entre porteadores, tanto hombres como mujeres, porque saben que se puede cerrar en cualquier momento y se quedan sin pasar la mercancías. Lo que a las diez de la mañana son colas bien organizadas, de uno en uno, cerca de las doce se convierte en cientos de porteadores concentrados en una espacio de no más de cien metros cuadrados. Y a ese descontrol no ayudan unos carriles que no están preparados: vallas atadas con cinta unas a otras y que caen en cuanto se tocan, bien porque les dan con los fardos o la propia presión del paso.
El problema a solucionar radica ahora en el interior de los polígonos: éso que la Delegación del Gobierno ha definido como responsabilidad de los empresarios. Los vigilantes de seguridad de la Ciudad no tienen porque estar allí dentro organizando (lo hace, porque de otra manera, el caos sería mayor), los trabajadores de los empresarios no están cualificados para una responsabilidad de esas características y los plantos, que parecieron porque allí todo el que quisiera ayudaba, llegaron a agredir físicamente a algunas de las porteadoras.
Porque lo que sería normal es que se hicieran unos carriles adecuados para que las filas estuvieran organizadas y que las vallas estuvieran fijadas al suelo.
Lo cierto es que la empresa de seguridad que ha sido contratada por el organismo autónomo Servicios Tributarios está ya al borde del colapso. Allí tienen todos los días a un total de 12 personas, un diez por ciento del número global de trabajadores que tienen en el conjunto de la ciudad. Sabemos que están a punto de arrojar la toalla si no cuentan con algún apoyo por parte de las autoridades.
Al final, después de los primeros días, allí se han quedado solos para el control de las colas, que dentro de los polígonos no es su obligación. El Cuerpo Nacional de Policía ya dijo que durante años lo había hecho en el Biutz y que no volvería a repetir en el ‘Tarajal II’. La Policía Local lo hizo durante la primera semana. Al final, resulta que ambos aluden a que no entra dentro de sus competencias.
La empresa privada ha entrado dentro porque indica que, de otra manera, el caos sería ya un verdadero infierno. Donde verdaderamente está el quid del ‘Tarajal II’, las autoridades han mirado hacia otro lado y prefieren no ver lo que allí está pasando, a pesar de que están presentes miembros muy cercanos al delegado del Gobierno. Nadie se ha preocupado durante tres años de hacer los deberes y pensar no solamente en el paso, sino en como iban a llegar los mismos hasta la entrada. El caos sigue siendo la nota predominante.
Por otro lado, ayer por la mañana se llevó a cabo un operativo coordinado de inspección en las naves del Tarajal situadas en la calle del muro. En el mismo han participado unidades del GOA de la Policía Local, Aduanas, Bomberos e Inspección de Trabajo, entre otros.
El resultado de la misma se ha traducido en la denuncia a dos naves por carecer de licencia de apertura por parte del GOA, a lo que se suma una denuncia de Bomberos por no tener las medidas de seguridad oportunas. Inspección de Trabajo también ha levantado acta por la presencia de trabajadores sin estar regularizados y Aduanas ha inmovilizado mercancía.
La entrada ayer a Ceuta por la frontera se convirtió en un auténtico infierno. Y todo ello fue debido al intento de entrada de porteadores en coche por el paso fronterizo lo que provocó una acumulación al otro lado, incidiendo directamente en la entrada de personas a Ceuta. Esta situación llevó a que la Policía Nacional filtrara la entrada de cada turismo evitando que se intentaran colar por la frontera los porteadores, lo que vendría a colapsar, de nuevo y con posterioridad el ‘Tarajal II’.





