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Tanto el jefe superior como el superintendente no querían que sus hombres se encargaran de la vigilancia de las colas de porteadores en el interior de los propios polígonos del Tarajal
Pongamos nombres: jefe superior de Policía, Alfonso María Sánchez; superintendente de la Policía Local, Sebastián Vega. Dos cargos que han participado, al igual que los políticos en las tres o cuatro reuniones que durante estos días han tenido lugar en la Delegación del Gobierno para analizar las posibles soluciones a la hora de abrir nuevamente el Tarajal II. Ellos expusieron sus posiciones y lo cierto es que las han llevado hasta el final. Y en caso del superintendente de la Policía Local, con el respaldo absoluto tanto del presidente Vivas como del consejero Hachuel. Pero eso lo explicamos más adelante. Vayamos por partes.
Por un lado, estaban las gestiones que el Ministerio del Interior y el Ministerio de Asuntos Exteriores debían realizar con el Reino de Marruecos para que por parte del vecino país, excelente colaborador en materias de inmigración y de terrorismo, pusiera de su parte y controlara el pase de porteadores a nuestra ciudad. Se quería una cifra máxima de cuatro mil personas. La cifra con la que durante meses se había soñado tanto a este lado de la frontera como al otro y sobre el que se había diseñado el proyecto del Tarajal II.
Segundo día
Lo que ocurrió a partir del segundo día fue una verdadera sorpresa para todo el mundo. En esas negociaciones, desde luego, se ha logrado ese compromiso por parte de Marruecos. Pero todos sabemos que son cifras falsas. En primer lugar, porque por el Tarajal I entrarán todos los días, de una u otra manera, varios cientos y luego tenemos los porteadores locales.
Pero volviendo al jefe superior y al superintendente ambos dijeron desde el primer minuto que sus hombres no iban a entrar para controlar las colas en el interior de los polígonos. En el caso del CNP, porque ellos habían estado durante 12 años realizando esa función y habían advertido que con el nuevo paso no entrarían en competencias que no son suyas. La prueba la tenemos que, a pesar de que los locales estuvieron agobiados durante tres días en el interior de los polígonos, los de la UIP no se movieron de los lugares que se les habían asignado. En el caso de la Policía Local, todos los hombres habían trabajando hasta la extenuación, no se habían quejado, pero tenían claro que no era su competencia. Hasta los sindicatos habían comenzando a aparecer por la esquina y Vivas no quiere problemas, pero ha apoyado hasta el final a Sebastián Vega como el mismo Jacob Hachuel.
Por tanto si CNP no entraba, y la Local tampoco, al delegado no le quedaba más remedio que intentar hacer cumplir la ley. Esa misma ley que otros han intentado en varias ocasiones y han fallado. Es decir, si los polígonos son un recinto privado, la responsabilidad en el interior es de sus propietarios. Como explican algunos: cuando se va a celebrar un partido de fútbol, el CNP que es el responsable de la vigilancia privada en todo el Estado, le indica al club de fútbol cuantos vigilantes necesita. Ello no significa que el CNP se retire, sino que está por los alrededores para intervenir si hay un desorden público.






