En tiempos de Covid, en tiempos en los que la pandemia domina todo, a las fuerzas de seguridad se les duplica el trabajo porque a las actuaciones que tienen que llevar a cabo relacionadas con la pandemia se les suma las propias de su profesión. La Policía Nacional suma a su vertiente puramente social, a su labor de participación ciudadana, el trabajo noche y día de garantizar una seguridad que pretende ser mermada por individuos empecinados por vivir al margen de las normas y de las directrices. FaroTV ha patrullado con los agentes, ha estado con ellos las 24 horas en sus distintas funciones: las puramente administrativas y las enmarcadas en esa necesidad de mantener la seguridad en las calles. Y muchas veces resulta complicado, porque todo puede torcerse en cuestión de segundos. La labor de la Policía Nacional va más allá de lo que vemos a diario o de lo que puede llegar a visualizarse cuando hay asuntos que salen a la luz, que trascienden mediáticamente. En las calles nada es como parece, las normas orientadas ahora a garantizar la salud de todos intentan ser quebradas por aquellos que buscan que llegue el toque de queda para delinquir o para, simplemente, burlar lo estipulado. Detenciones, comprobaciones y situaciones de riesgo definen el día a día de los hombres y mujeres que están a pie de calle de la misma manera en la que lo estaban antes de que comenzara esta auténtica pesadilla, antes de que todas nuestras vidas cambiaran cuando ese marzo el estado de alarma nos confinó y los contagios forzaron a alterar para siempre la rutina. La única salvedad es que ahora, además de tener que perseguir a los delincuentes físicos, deben hacer todo lo que está en sus manos para conseguir que las medidas ideadas sirvan para arrinconar a ese enemigo invisible: el Covid-19.






