En toda la polémica abierta con la UCI hay también un tema que es importante como es el de los intensivistas. El problema de estos profesionales viene a ser el mismo que el del resto de los servicios del Hospital Universitario en particular y el de la Sanidad ceutí en general, la falta de medios humanos. A pesar de que el director gerente del HUCE, Carlos Ramírez, dijo ayer que la plantilla es de cinco intensivistas, aunque en realidad con seis, lo que no contó es que a finales del mes de octubre se quedarán al cincuenta por ciento.
Y son varias las razones: por un lado, uno de los intensivistas ocupa un puesto de responsabilidad dentro del Ingesa; otro de ellos está de baja desde hace mucho tiempo y un tercero, resulta que se marchará en las próximas semanas porque ha encontrado destino en otro hospital peninsular. Quedarán únicamente tres en unos momentos de gran presión hospitalaria, pero la solución que se ofrece no es, desde luego, la traída de especialistas, de eso no habló, sino de que otros médicos, en todo caso, los anestesistas, se hagan cargo de los pacientes.
Pero volvemos a decir que el Ingesa no se preocupa por Ceuta. Y la culpa seguramente no es de los directivos de nuestra ciudad porque, a buen seguro, serán los primeros que defenderán la necesidad de contar con más especialistas y más personal, pero no encuentran respuesta desde Madrid. Las exigencias son necesarias con la Administración General del Estado. Pero el Ingesa, de manera independiente a quien haya gobernado, nunca ha respondido en tema de personal. No han puesto las bases necesarias para que la venida de médicos a Ceuta no sea una lotería ni una búsqueda en vehículo por toda España, como ha llegado a ocurrir.






