La vuelta a las aulas supone un quebradero de cabeza para los padres que encuentran voz en las distintas AMPA, que son las que ya van sacando a la luz comunicados en los que pide que se prime la conciliación familiar. A falta de un mes para iniciar -su supone- la vuelta a las aulas, nada se sabe a ciencia cierta de cómo se hará ese regreso pero, sobre todo, cómo se podrá combinar el derecho de los alumnos a una educación en condiciones con la viabilidad de unos padres para facilitarla. La tercera pata de este mar de dudas la representan los propios profesores, muchos de ellos padres o madres de familia, que están atravesando una situación de incertidumbre mientras que por parte del Ministerio únicamente se insiste en que habrá que volver a las aulas sí o sí. Y esto se nos comunica en unos momentos de rebrotes por todo el país, de focos cada vez más extendidos y de nulos avances sanitarios. Nos seguimos moviendo con las mismas ‘armas’, más basadas en la responsabilidad, que es patrimonio individual, que en la seguridad objetiva.
La obligatoriedad de que nuestros hijos reciban la educación es lo único que se indica desde el Gobierno de España, haciendo hincapié en que se mantendrán las clases suceda lo que suceda. Así no se envían los mensajes, así no se informa a la ciudadanía ni se fomenta una tranquilidad entre los padres que a estas alturas no saben ni cómo afrontar un mes de septiembre que amenaza con llegar preñado de incertidumbre.
A las AMPA se han sumado las voces discordantes de los sindicatos. Hemos escuchado a todos menos a los que parecen estar de vacaciones a la espera de ordenar una implementación de medidas que pillará a las familias de sorpresa, sin medios en muchos casos y sin poder conjugar sus trabajos con la incorporación del alumnado al estudio.
De momento, en comunicación tienen suspenso. El vacío es tan sangrantemente insultante que llama la atención que no quepan reacciones a la altura de unas circunstancias muy difíciles para todos.







Que hay respecto a los docentes?.