“No nos han dicho nada, pero estamos preparados”, aseguraba Richard Ofei, capitán del Katrine Krog, ayer a media mañana. Estaba previsto que hubieran entrado en el Puerto de Ceuta a las ocho de la mañana (a esa hora se acercaba el ETA, o tiempo estimado de llegada), pero nadie les hacía entrar.
Sí que había una cierta tranquilidad, mucho mayor de la que había habido días antes. El motivo, que esta vez todo estaba arreglado. “Es cuestión de una hora, más o menos, que el barco entre”, aseguraba el capitán marítimo, Jesús Fernández Lera.
Al final sucedió lo que es habitual en los puertos. Los prácticos están ocupados, y el buque no entra hasta que le toca, por así decirlo. Es decir, tiene que ‘ponerse a la cola’ porque hay otras embarcaciones, como ferrys u otros cargueros, que también tienen la necesidad de atracar en los muelles del Puerto de Ceuta.
Finalmente, poco después de la una, el barco comenzó la maniobra de entrada, acompañado por las dos embarcaciones de los prácticos. Este mercante de construcción danesa había tenido unos problemas de máquinas que, debido a su poca importancia, según explicó la agencia consignataria de la embarcación, se resolvieron en el mar.
Porque esta vez, según explicó Capitanía Marítima, el buque entra con agencia consignataria, y las operaciones ya están decididas, planificadas y, sobre todo, pagadas. Así lo confirmó la compañía que consigna el barco, Global Agency.
Pocos minutos antes de las dos del mediodía, el Katrine Krog atracaba en el dique de poniente, lugar al que se dirigen habitualmente los barcos que van a realizar operaciones de búnker, es decir, de avituallamiento. Por la tarde ya se podía ver la mangera para repostar fuel y llenar el tanque del mercante, de unas 67 toneladas. Además, se llevarán agua y comida.
El barco permanece fondeado en Ceuta desde el día 1 de diciembre. Llegó con siete tripulantes, seis ciudadanos estadounidenses y uno canadiense. Cuatro de los estadounidenses eran de origen hispano y denunciaron la precaria situación del buque, además del impago de los salarios y la falta de armador.
Finalmente, el armador del Katrine Krog, Prosnel Derival (conocido por Kevin), viajó personalmente hasta Ceuta y consiguió que una agencia le consignara el buque. La intención es proseguir el viaje hasta Haití, destino final de la embarcación, lo que tendrá que verse con los escollos de que sólo tiene autorización para navegación costera; es decir, no puede cruzar el Atlántico. Actualmente, el barco está tripulado por seis personas, puesto que ya han llegado los relevos de los cuatro marineros que abandonaron Ceuta el lunes de la semana pasada, pero uno rehusó subir a la embarcación. Puesto que sólo va a realizar operaciones de avituallamiento, está previsto que la estancia del Katrine Krog en Ceuta dure pocos días y pueda abandonar la ciudad. De ser así, y si se cumplen las previsiones, en los próximos meses el puerto podría librarse de dos problemas: éste y el del Globe.
La operación de atraque no revistió complicación alguna,puesto que el barco no tiene grandes dimensiones (sólo 63 metros de eslora), y pudo maniobrar con facilidad en el espacio que ofrece la estructura portuaria.







