A Stephane el Gobierno le quiere sacar la tarjeta roja, como al resto de compañeros llegados en los últimos meses. Y eso no es lo que le habían contado cuando inició su periplo. Por eso busca la escapada y sus pasos se dirigen, cada mañana, hacia el entorno del Hacho. Bordeando el cementerio, subiendo hacia la planta de transferencia: el objetivo es acercarse a alguno de los camiones y buscar la manera de ocultarse para conseguir un embarque seguro. En la curva del ya viejo hospital, esperan los magrebíes, que aprovechan la curva para intentar buscar, de forma más descarada, esconderse en los camiones. “Si tuviera un trabajo me quedaba aquí”, apunta Stephane, fiel representante de un círculo vicioso que no termina de cerrarse. Más atrás se encuentra quien dice llamarse Ussia. También francófono. Dice ser de Guinea, aunque en esto de las nacionalidades hay más de picaresca que de verdad. Dice que lleva 4 meses esperando, que llegó en una balsa y que, éste sí, sabe de un compañero que consiguió llegar a Algeciras en un camión. Él también lo intenta, aunque sabe que si llega al otro lado pueden terminar deteniéndolo y deportándolo. Con una pequeña mochila a la espalda emprende camino hacia la colina que lleva a la planta de residuos. Allí, mientras, los trabajadores se afanan en echar a otros compatriotas que buscan colarse a la desesperada. Intentan salvarles la vida.
Los francófonos lideran estos intentos de salida a la desesperada
Los francófonos son los que lideran estos intentos de salida a la desesperada. Insisten en su camino. Quienes lo emprenden por la mañana terminan abandonando el lugar por la noche. Otros se quedan a dormir, lo hacen cerca del cementerio, bordeando el antiguo vertedero. Entre los que quieren marcharse de esta forma hay muchos cameruneses. La reciente visita de una comisión de identificación al CETI puede estar detrás de estos intentos de salida. Llegaron los pasados 4 y 5 de diciembre, permaneciendo en el campamento para identificar a los cameruneses, en una tarea harto complicada ya que resulta complicado conocer el origen auténtico de los inmigrantes. Su llegada ha podido generar cierto nerviosismo entre algunos de los sectores del campamento que intentan esa marcha. La Policía, mientras, conocedora de la situación no tiene más que realizar batidas aleatorias por el lugar.
Historias en el sendero
Camino del Hacho son varias las historias de inmigrantes que uno puede toparse en la carretera. Todas marcadas por el miedo y la desesperación, además del riesgo derivado de ocultarse bajo los camiones.
1 - A la búsqueda del camión. Samba abandona el monte y se dirige hacia la planta. El objetivo es que los trabajadores no le vean y pueda así colarse.
2 Ussia y Stephane. El primero sabe de un compañero que consiguió llegar a Algeciras en un camión, por eso intenta escapar. El segundo sigue el mismo camino, hacia el cementerio. Ocultan sus rostros porque temen cualquier tipo de represalia, sus testimonios son similares.
3 Batidas por la zona. La Guardia Civil, al igual que la Policía Nacional, sólo puede llevar a cabo batidas por la zona y recorrer los montes.
4 ”Es peligroso estar aquí”. Los trabajadores que sorprenden a los inmigrantes les instan a abandonar el lugar, les explican que es peligroso, que no deben intentar la escapada de esta manera. Ellos, no obstante, insisten.








