Ceuta se encuentra en una situación delicada. Nuestro futuro está en juego. Ya empezó a visualizarse esta situación con el estrangulamiento de Marruecos a través de los cierres de la frontera. Fue entonces cuando Ceuta empezó a gritar confiando en que sus lamentos se escucharan y calmaran en Madrid. Se les dijo que nuestra economía se tambaleaba, que el coladero de la frontera provocaba un incremento nunca visto de inmigrantes marroquíes y argelinos, pero sobre todo de menores... se les instó, simplemente, a que como Gobierno de la Nación girarán la cabeza hacia este lado del Estrecho para comprobar que Ceuta empezaba a sentir una asfixia que requería ayuda. Pero lejos de eso Madrid nos ingnoró y optó por dar largas en todos los sentidos, materializando su gesto más insultante al negar la inyección de 7,2 millones que corresponde a Ceuta pero le ha sido negada. Siguió con el bloqueo del pescado, sin responder ante los cierres de frontera, con la falta de inversiones... como si se hubiera escrito un relato en el que Ceuta quedaba desatendida, sometida al más puro olvido sin que nadie acierte a dar una respuesta convincente y, peor aún, esto no importara. Aquí lo único que sí se ha hecho es marear la perdiz por parte del PSOE y de la Delegación del Gobierno, que son quienes tienen hilo más directo con el Gobierno de España para exigirles, como defensores de los derechos de los ceutíes que deben ser, una explicación convincente. Pero o esos representantes también son ninguneados o algo grave está pasando.
Ante esta situación de extrema necesidad, en una Ceuta en la que el número de familias vulnerables aumenta y en donde el futuro es incierto, el Gobierno local ha puesto toda la carne en el asador ofreciendo un Plan de Choque, medidas económicas a fondo perdido para que cientos de negocios no tengan que cerrar, asumiendo el control sobre problemas que no son competencia de la Ciudad sino de un Estado que ha optado por desaparecer.
El presidente Juan Vivas ha hablado claro: lo hizo ayer y lo hace cada vez que habla con el presidente del Gobierno. Lo que ni él entiende ni tampoco los ciudadanos de Ceuta entendemos es a qué se debe esta actitud. Ceuta es España y Ceuta debe recibir el mismo tratamiento del Gobierno central que el resto de comunidades. Es un derecho constitucional, es una obligación del presidente de todos los españoles mirar hacia este lado del Estrecho y atender como se debe a los ciudadanos. No lo está haciendo ni nos está explicando por qué.






