Gabilondo visitó durante la mañana de ayer un colegio, un instituto y la Facultad de Educación y Humanidades. Durante su visita se mostró cercano, positivo, animoso y convencido del trabajo realizado.
El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, finalizó ayer su visita a la ciudad recordando el importante papel de la familia en el proceso de la educación de los niños y mezclandose con el alumnado y los profesores de dos centros educativos de la ciudad, el colegio Juan Carlos I y el instituto Almina. En lo referente a la familia, el ministro la animó a ser más consciente de la importancia de la formación de sus hijos y en referencia a los profesores, también reconoció la “ardua” tarea que realizan y recordó que “todos debemos estar implicados en la labor educativa”.
Cercano, amable, positivo, natural y participativo, así se mostró Ángel Gabilondo durante su gira por los centros escolares. No dudó en saltarse el protocolo y los recorridos establecidos para entrar en más aulas de las previstas y compartir apretones de mano, choques, guiños y sonrisas con los más pequeños, con los que llegó a sentarse. En cuanto a los mayores, los que cursan ciclos formativos de FP, estuvo más cercano aún, llegando a ser coloquial con ellos y eliminando la tradicional barrera existente entre autoridad y jóvenes durante su estancia en el instituto Almina, donde charló de forma distendida con algunos estudiantes.
Gabilondo no dudó en lanzar algunos mensajes de ánimo y bromas a los estudiantes y les dijo cosas como: “Chicos, hay que acabar los estudios, ¿eh?. Mucha suerte” ó “¡Perdonad que uno de humanidades haya contaminado vuestro laboratorio!”. En ese marco de relajación y sinceridad, Gabilondo llegó a asegurar a los alumnos del instituto Almina que “entiendo los motivos que han llevado a los anteriores ministro a estar más de siete años sin venir, pero no los comparto. Hay que venir más a menudo y yo lo voy a hacer”. Paralelamente, el ministro resaltó la “actual importancia” de los módulos de Formación Profesional. “Por fin se ha roto esa imagen de que la FP es una formación para personas menos válidas. Ahora, al contrario, se ve como un oportunidad con salida laboral directa. Se trata de un tipo de formación muy cualificada y específica”, comentó.
Ángel Gabilondo también participó ayer en un acto de conmemoración del 75 aniversario de la implantación de los estudios de Magisterio en la ciudad. El responsable a nivel nacional del área de Educación no evitó entrar en el debate idiomático y aseguró que “las lenguas no son escollos sino espacios de convivencia y realización personal”. Asimismo explicó que la convivencia y uso de diferentes idiomas es “una riqueza” y añadió que “no debemos usar unas lenguas contra otras”.
En el apartado de compromisos, el ministro habló de la construcción de un instituto en Loma Colmenar y del trabajo para “favorecer unos convenios que terminen en movimientos de permutas para que en la Facultad (de Educación y Humanidades) pueda haber finalmente un instituto”. Gabilondo también habló de la realización de un análisis de los terrenos de Defensa para comprobar si algunos se pueden adquirir a un precio dotacional que permita la construcción de nuevas infraestructuras educativas.
A modo de conclusión y balance sobre su visita, Gabilondo dijo que la vinculación directa con los profesores, quienes le representan y, sobre todo, con los alumnos había sido “muy gratificante”. “No puedo estar más satisfecho y guardo un afecto muy singular para el encuentro con los colegios y los alumnos”, apostilló. “Es estimulante ver a los profesores tan implicados. Verles trabajar con esa dedicación me da fuerzas para seguir trabajando. Me voy con más fuerzas de las que traje y puedo decir que he recibido de Ceuta mucho más de lo que he podido aportar. Por eso me voy con mucho compromiso para trabajar directamente por esta ciudad y su educación”, dijo el ministro como colofón a su visita.

















