La secretaria general del Partido Popular, Yolanda Bel, decidió utilizar la alerta lanzada por el presidente Vivas por la pérdida de algo más de 7 millones en subvenciones comprometidos por el Estado con Ceuta para intentar resucitar el partido. Porque el PP regional lleva tiempo muerto, su única función es difundir de vez en cuando alguna opinión de ámbito nacional y utilizar sus redes sociales para lo más variopinto: desde felicitar a un deportista hasta colgar un meme. Nada más. Pero Yolanda Bel, la pupila de Juan Vivas, decidió que era el momento de sacar toda la artillería y recordar que sigue siendo un peso pesado en eso que llaman Partido Popular. De la crítica comedida a las subvenciones perdidas que ahora nos cuenta la delegada que se van a recuperar, pasó a anunciar posibles movilizaciones y hablar de traidores a la patria. Así que el PP, incapaz de liderar una movilización para que Madrid nos diga qué carajo somos (ahora nos lo han contado tres magistrados del Tribunal Supremo), amenaza con salir a la calle para protestar porque Pedro Sánchez es muy malo con los ceutíes. Vaya sorpresón.
Lo llamativo es esa pérdida de nervios de la dirigente popular que lleva más tiempo escondida que paseándose por Ainara. Nos cuenta que el presidente del Gobierno en funciones de todos los españoles, lo hayamos votado o no, es un traidor. También dice que no le importa Ceuta (aquí se olvida de añadir a más presidentes a los que tampoco les ha importado lo más mínimo nuestra ciudad, entre ellos su adorado Mariano Rajoy que nos dejó Ceuta con promesas y sin inversiones). Para Yolanda Bel, Pedro Sánchez es un traidor. Con todas las letras. Y se queda tan tranquila, como si acabara de ver un nuevo capítulo de Juego de Tronos y le tocara salvar al mundo. A lo de traidor le añade, cómo no, las acusaciones de que nos va a quitar dinero a los ceutíes para dárselo a los independentistas. Me troncho. Lo del PP con esta cantinela es de psiquiatra (llegará un tiempo en el que contemos con pelos y señales quienes hicieron de oro a los Pujol y compañía).
El 31 de marzo de 2017 el Partido Popular, con Juan Vivas a la cabeza, se rasgó las vestiduras delante de todos los ceutíes en una sesión plenaria y se negó a responder las preguntas de Caballas porque quien era su concejal, Juan Luis Aróstegui, había escrito una opinión en la que tildaba al PP de grupo traidor a Ceuta. Los populares, entre los que se encontraba la propia Yolanda Bel, se llevaron las manos a la cabeza por el ataque del concejal y elevaron aquella definición a la condición de ataque en toda regla, al estilo de una ofensa a la Corona. Porque ellos son así. Cuando se les critica, cuando se les recuerda sus malas gestiones, lo convierten en una ofensa global y pretenden embaucar a toda la población en ello.
Bel y el PP deberían tener memoria y, antes de hablar de traidores y convertirse en un partido chusquero, reflexionar sobre sus intervenciones, modos y maneras. A ver si ahora el resto les va a pagar con su propia moneda.







Es una vergüenza que Ceuta en pleno no haya salido en defensa de la subinspectora de la Policía Nacional , Ana Moya, atacada indignamente por la extrema derecha ceutí, por su trabajo educativo en los colegios sobre la violencia contra las mujeres.